SOLIDARIDAD: Grupo S. Antonio

 

Giovanni Sartori – Extranjeros e islámicos

 

El islam es una fe universal, armada y guerrera. Persigue: purificar el mundo musulmán; conquistar por la fe los países semimusulmanes; volver a la guerra santa. El islam es totalitarista, no totalitario, porque le falta una estructura totalitaria que pueda convertirlo en tal. Es policéntrico. De la salvaguarda de la fe se encargan: los ulemas (teólogos y juristas) reconocidos; además son importantes la shura (consulta) y la ifma (consenso). Por ese policentrismo, invita a un enraizamiento capilar y una cordialidad colectiva.

 

El mundo cristiano se ha descristianizado, el mundo islámico no se ha desislamizado.

 

Hoy el islamismo ha decidido seguir el camino de Alá, la vía coránica. Penetra la ley islámica y la social, política y cultural del creyente. Un estado islámico es teocrático, religioso, promotor y sometido al camino de Alá.

 

El emigrado islámico es el más distante, extranjero y difícil de integrar. Quizá para él también es más fuerte el trauma; la libertad y el laicismo occidentales pueden parecerle aberraciones. ¿Cómo evolucionará: se suavizará o se endurecerá? Los emigrados de primera generación se sienten en tierra extraña, sufren desarraigo y se protegen en comunidades de vecindad. Pero el caso del emigrado islámico es más agudo: su nivel cultural suele ser más bajo. Fuera de su fe o identidad religiosa, altamente protectora, no dispone de otra defensa.

 

El islamismo es una fe particularmente pública, altamente colectiva. La mezquita no es solo lugar de oración, sitio el lugar donde los musulmanes se encuentran juntos como comunidad. El viernes, la oración es: discurso e iniciación en todo lo que debe hacer el creyente. Es un control sobre sus propios fieles. Les resulta difícil salir de su comunidad.

 

Los otros recién llegados suelen integrarse en la segunda generación. Los hebreos, indios, asiáticos, son de culturas sofisticadas, equilibran lo de guardar su cultura y la aceptación de la nueva. El tosco material que el islam exporta no posee esa flexibilidad. Ni la alienta.

 

El reto de la integración comienza con los hijos y se juega sobre todo en la escuela. La debilidad de la escuela pública. Si hay escuela católica, ¿habrá islámica? Podrían crear un recinto islámico inabordable. El caso de los judíos ultraortodoxos (el 20%). En Israel bastó con hacer saltar la integración escolar para que todo saltara. Nuestros simplones políticos no lo ven.

 

No hay una inexorabilidad de etnia, pero sí una servidumbre fideísta.

 

Dar la nacionalidad no equivale a integrar, tampoco a expulsar de nada.

 

Es posible que el musulmán no sea fundamentalista en lugar de origen, pero quizá sí en Europa, por el desarraigo. Le deja el único refugio de su fe y la mezquita. Si dejan existir las escuelas islámicas, ese sentimiento se reforzará.

 

Para el pluralismo, la sociedad óptima es la integrada. ¿De qué manera? Rechaza la homogenización y la desintegración, dos extremos. También la asimilación, volver similar. Pretende reducir las diferencias; si son fuertes, no borrarlas; si son débiles, acentuarlas.

 

El asimilado se convierte en integrado, pero se puede estar integrado sin estar asimilado. Pluralismo y asimilación pueden coincidir, pero es un error confundirlas o hacerlas intercambiables. El pluralismo trata de asimilar lo demasiado diferente y de “distinguir” lo demasiado igual. Respeta las identidades que existen, pero combate su inflación artificiosa y revanchista. La aculturación es el aspecto específicamente cultural de una asimilación, afecta a los valores y al lenguaje. Puede referirse a valores lingüísticos, religiosos, domésticos y políticos.

 

Es bueno ser bilingüe. La religión solo crea problemas cuando es invasora. Tampoco se necesita aculturación en valores familiares. Pero sí en los valores político-sociales de Occidente: la libertad individual, de las instituciones democráticas y laicismo, separación Estado-Iglesia.

 

Hay que dar valor a todo eso que transforma al súbdito en ciudadano; solucionar sus conflictos sin conflicto, sin violencia o matanzas. Se acepta un método pacífico de resolución. Todo eso no se puede jurar (Constitución), debe ser aculturado.

 

Cada contexto demanda recetas distintas. En mi opinión la asimilación/aculturación en juego es el terreno ético-político. El pluralismo cree en la fertilización recíproca entre culturas que debe fertilizar las identidades y hacerlas convivir.

 

Que se deban reconocer los derechos culturales de los grupos es una cosa; que ellos deban implicar la aceptación del relativismo axiológico es otra, Boudon.

 

Obtener nueva nacionalidad no equivale a adquirir nuevas capacidades y voluntad de trabajo.

 

El problema es de cualificación. El mercado de trabajo se modifica. La fuerza de trabajo del Tercer Mundo que llegaba servía en el pasado, pero no para el futuro. Ahora, además, es de peor calidad (culturas indolentes, trabajo lento). El personal no cualificado cada vez sirve menos, es poco alfabetizado y adiestrable. Carne de cañón, de paro y de marginación.

 

Atender los casos latinoamericanos en EEUU. Se instalan en zonas de drogas, sin escuelas. Se quedan sin futuro. Los islámicos y africanos en Europa pueden ser aún peor. Son más lentos y están viviendo cuando ya no hay empleo. La economía global quiere menos manos de obra no cualificada y la emigración aumenta. Un círculo vicioso. La euforia en la nueva vida se desinfla rápidamente.

 

¿Los Derechos proclamados por las Naciones Unidas (1948) son universales? No. El grueso de los países de tradición islámica no los ha ratificado, la universalidad no existe, ni lograremos encontrarla.

 

Si se trata de Derechos Humanos, no hemos llegado. Son como un estándar que distingue entre un pueblo liberal, y sociedades jerárquicamente decentes, e intolerables estados fuera de la ley, e indecentes. Derechos Humanos y ciudadanos se identifican.

 

¿El derecho de asilo es un derecho humano? El derecho de asilo se ha sobreexpuesto hoy día, ahora se trata de refugiados en grupo. ¿Quién es un refugiado? Para Naciones Unidas cualquier perseguido fuera de su país (no habla de los internos). ¿A quién concede ese derecho? Según Naciones Unidas son hoy 12 millones. Además 3´5 de palestinos. Pero si basta salir de su país para serlo, alcanzarán a centenares de millones.

 

Vayamos con los derechos humanitarios. Sugieren que debemos ser buenos, caritativos. Eso es bueno en ética, pero ¿en derecho? Si el derecho no es duro, no es derecho. No se puede dulcificar y aplicar según los casos. Porque entonces la ley no es para todos y el derecho acaba siendo casuística, incertidumbre y arbitrio. Una ley amiga, no es ley.

 

Cuando se lo defina y se establezcan tribunales con jurisdicción, cambiarán el actual Derecho. No antes. En ese supuesto Derecho meten mano los ignorantes e incompetentes. En un Derecho que sea tal, la inmigración clandestina es ilegal y supone uno o más delitos. Ahora se convierten en simples irregulares. Muchos no se dejan identificar, o mienten… En los países humanos los derechos humanitarios están incubando un perverso Derecho.

 

La distancia entre buenas intenciones y malos resultados. La cuestión es si el valor del actuar ético –intención-, basta para su justificación. O si se toma en consideración la responsabilidad por las consecuencias del actuar.

 

El cristiano actúa en buena conciencia, bien, y remite a Dios las consecuencias. La ética de las intenciones es todo fines y nada de medios, un querer el bien que no sabe cómo conseguir.

 

Tiene su espacio en la moralidad individual y en la predicación religiosa, pero resulta inaceptable e incluso inmoral en el ámbito ético-político. En política las decisiones se toman para todos solo por los políticos. Otros deciden por mí. Es necesario que actúen responsablemente. El que se guía por una ética de intenciones hace ética irresponsable. En el ámbito de las decisiones colectivas la buena voluntad no basta.

 

Hay dos factores que impulsan la ética de intenciones: la sensibilización de nuestro vivir (con la televisión y la información) y el alcance del no saber.

 

La dimensión emotiva de Occidente. Emoción es sentir pasivo. La ética de las emociones suele ser hoy emotividad deshuesada.

 

Además, la ética de los principios no exige ningún saber de nada; mientras que la de las consecuencias exige esfuerzos de saber.

 

Una Iglesia responsable tiene que saber cuándo y dónde debe pararse. Solo con buenos principios será una Iglesia irresponsable.

 

 

 

 

2 Comments

  1. Maria Mercedes

    Esta tarde he asistido a la celebración penitencial que me ha gustado mucho y me ha hecho entrar muy bien dentro de mi. Lo que me gustaría que me explicasen es : qué es una celebración penitencial comunitaria ?.
    Nos dicen que -el que quiera- se acerque al sacerdote para pedir perdón y recibir la absolución, y que no se hable mucho porque si no : Nos pueden dar las uvas!!!!. Con mucha razón. Ha pasado por los sacerdotes casi toda la concurrencia. Yo no. Entonces a mi no se me perdona?. Por qué, al final, no hay absolución para los que no se han acercado ?. Oigo yo mal o no entiendo lo que se dice?. Sé que Dios me perdona pero no perdona también a los demás ?. Por qué hay que acercarse al sacerdote y no hay una ABSOLUCIÓN GENERAL?.
    Gracias por leerme.

    1. capuchinos

      Disculpe, pero este correo se había perdido,por ahí, en alguna nube.
      Le comento algo sobre la Penitencia comunitaria, tal como la celebramos en Navidad. En estos momentos, el sr Obispo de Pamplona, no permite dar la absolución general en esas celebraciones. Precisamente, después de esta celebración, le expuse por escrito lo que había sucedido: ¡no tiene mayor sentido (y además es imposible hacerlo dignamente) confesar individualmente a 450 personas juntas! Sucede, como ocurrió en nuestro caso, que ni se hace bien esa celebración personal/comunitaria del perdón, ni tampoco se realiza bien la confesión individual. No obstante, el sr obispo me contestó diciendo que, ni aun así se puede. A mi entender, esa negativa no tiene sentido pastoral, tampoco litúrgico.
      Una celebración comunitaria, tiene que ver con otros signos. En ella se priman la lectura y la reflexión tranquila sobre la Palabra de Dios, el exámen personal, la intercomunicación que se establece con la comunidad reunida, que expresa la necesidad y la alegría del perdón…
      Pienso que, aunque puede hacerse, tampoco es imprescindible la absolución general, basta con todo lo anterior y el recitado del Yo confieso…, o cualquier otra oración o canto.
      Esta celebración comunitaria no quita nada para que, el que así lo desee, en otro momento, realice la otra modalidad del perdón, que es la confesión individual. De hecho en esta iglesia, como Vd sabe, atendemos todos los días varias horas al confesionario.
      Le repito que, personalmente, consideré innecesario, inadecuado y también confuso hacer lo que hicimos ese día. Aunque me tocó presidir esa celebración, le aseguro que no lo volveré a hacer de esa manera.
      Disculpe de nuevo la tardanza en contestar. Un saludo cordial
      Miguel Angel Cabodevilla

Comments are closed.