Vivir con mi vecino musulman

Mikel Larburu

Nacido en 1944 (Zumaia, Gipuzkoa). Padre Blanco. Vida misionera en Argelia.

Trabajo: profesor escuelas profesionales argelinas

Lo más importante: provincial en los años 90: cuando los islamistas argelinos asesinaron a cientos de compatriotas musulmanes y también a 19 sacerdotes (un obispo), religiosos y religiosas (varias españolas) católicos.  Está en curso su causa de beatificación. Experiencia durísima que no hizo sino reforzar su amor por el país. Lo que no impide que, como muchos argelinos, también Mikel sabe observar la realidad con mirada crítica.

 

Dos charlas. En la primera se tratará sobre todo de su experiencia humana y cristiana en Argelia. En la segunda, puesto que ahora vive en Pamplona, nos ayudará un poco a responder a la pregunta “cómo convivir con mi vecino musulmán”.

 

 

 

 

Mártires de Argelia   (1994-1996)

 La Iglesia de Argelia

 

Este opúsculo presenta a un grupo de 19 mártires de la Iglesia de Argelia. Eran siervos apasionados de la Iglesia, de Argelia y de su pueblo, donde habían tejido muchas amistades. Humildes y bondadosos, el Señor irradiaba de sus corazones, de sus vidas, de su silencio. Testimoniaban una fe limpia, la fe de aquellos que preparaban en la oración el espacio para el diálogo.

 

Ellos son un icono bellísimo de la Iglesia de Argelia: pequeña, compuesta solo de unos pocos millares de fieles, dispersos en cuatro diócesis: Argel, Orán, Laghouat y Constantina-Hipona. Iglesia que vive en la pobreza porqué, habiendo perdido toda su potencia social y su fasto, vive de amor y de servicio. Así purificada y sin ambiciones, puede ser un punto de partida para el diálogo con el Islam. La pequeña Iglesia de Argelia es consciente de vivir una misión profética, la de crear para mañana el clima de diálogo más tranquilo entre la fe cristiana y la fe musulmana, con la certeza que todos somos hijos de Dios, obra de sus manos, y que los hijos acabarán por reconocerse como hermanos.

 

Para la gran mayoría musulmana de los algerinos, la Iglesia de Argelia significa el otro, un credo distinto, que permite hacer consciente la propia identidad y la propia fe: la presencia del otro crea la ocasión para el respeto del hombre.

 

La Iglesia de Argelia no olvida que es heredera de San Agustín, San Cipriano, de Tertuliano; todos hombres luminosos que han preparado tiempos de cambio.

 

El profetismo de la pequeña Iglesia de Argelia iluminará la historia que se presenta en el horizonte. No por nada sus mártires han muerto con un gran número de hermanos musulmanes. Juntos, interceden para que nuestra humanidad sea más acogedora, más tolerante, más humana y sepa, en su diversidad, dar siempre gloria a Dios.

 

 

 

Hermano Henri Vergès

 

Todo en él parece que tiende a la limpieza de corazón y la sencillez.

 

Nace el 15 de julio de 1930 en los Pirineos Orientales, Francia. A los 12 años comienza su itinerario hacia la vida marista. A los 22 años pronuncia los votos perpetuos como pequeño hermanito de María. De 1958 al 1966 ejerce como vice-maestro de novicios.

Llega en Argelia el 6 de agosto de 1969. En este país su vida conoce tres etapas:

  • De 1969 a 1976, como director de la escuela Saint Bonaventure, en Argel.
  • De 1976 a 1988, como profesor de matemáticas en Sour-El-Gouzlane.
  • A partir de 1988 trabaja en Argel, como responsable de la biblioteca diocesana, frecuentada por más de mil jóvenes del barrio popular de la Casbah.

Muere asesinado en su oficina, el 8 de mayo de 1994, al comenzar la tarde, junto a la hermana Paul-Hélène de las Pequeñas Hermanas de la Asunción.

 

En su funeral, el jueves 12 de mayo, en la fiesta de la Ascensión, el Cardenal Duval declara: “Nuestro querido hermano Henri Vergès ha sido un testimonio auténtico de amor de Cristo, de la abnegación total de la Iglesia y de la fidelidad al pueblo de Argelia”. 

 

Henri resume así su experiencia vivida en la casa del Islam: “Es mi compromiso marista que me ha permitido, a pesar de mis límites, de inserirme con armonía en el ambiente musulmán, y mi vida en este ambiente, a su vez, me ha realizado profundamente como cristiano y como marista. Alabado sea Dios”.

 

En 1986, escribe: “Dejar que la Paz de Cristo me invada cada vez más en lo más íntimo de mi ser. Paciencia, dulzura hacia mi mismo, paciencia, y dulzura hacia todos. En particular hacia los jóvenes que el Señor me confía. Virgen Maria, haz de mi un instrumento de paz para el mundo”.

 

Paciencia, perseverancia calmada y tranquila. Como el sembrador que confía su grano de trigo a la tierra y deja al tiempo de Dios que cumpla su obra. Actitud esencial para un educador: cuanto más yo no conozco el ritmo de desarrollo de cada uno de estos jóvenes. Dios, simplemente me ha enviado a sembrar el grano en este campo elegido por Él: sembrar, pues, en la paz y dejar a Él el cuidado del crecimiento. Sin maravillarnos de la presencia de la cruz, como en la vida del mismo Jesús”.

 

 

Los hermanos maristas.

Una familia sin fronteras :

En medio del mundo, en el corazón de la Iglesia

4500 hermanos de todos los continentes, presentes en 76 países, trabajando como educadores cristianos de los niños y jóvenes para hacer de ellos hombres y discípulos de Cristo. Una familia religiosa que abre su espiritualidad, su carisma y su misión a todos los cristianos que quieren vivir y colaborar con los hermanos.

 

Guiados por los principios pedagógicos

de Marcelino Champagnat :

para educar  hay que amar.

Para educar hay que formar al hombre entero: al ciudadano y al cristiano.

Para educar hay que vivir con los jóvenes.

Para educar hay que actuar con la ternura paternal y maternal de Dios.

Para educar hay que inspirarse en María, madre y educadora de Jesús.

Para educar hay que tener el corazón abierto a los niños y jóvenes con dificultades.

 

Guiados por la espiritualidad

de Marcelino Champagnat.

Vamos hacia los jóvenes porque nos sentimos también nosotros amados por Jesús.

Vamos hacia los jóvenes con la mirada dirigida hacia María, la Buena Madre : « Nuestra acción apostólica es una participación de su maternidad espiritual » (Const. 84).

Nuestro lema es: « Todo a Jesús por María ; todo a María para Jesús ».

Con la ambición de Marcelino: « Todas las diócesis del mundo entran en nuestras miras ».

 

San Marcelino Champagnat (1789-1840),

Fundador de los hermanos maristas, es

un verdadero padre para ellos,

un corazón sin fronteras,

un hombre de fe y de acción,

un educador nato y un formador de educadores,

un hombre de relaciones y de comunión,

un hombre de Dios y un apóstol de María,

un hombre humilde, sencillo, discreto y alegre.

 

 

 

Hermana Paul-Hélène Saint-Raymond

 

Nace en París el 24 de enero. Ejercitará la profesión de ingeniera.

En 1952 entra en las Pequeñas Hermanas de la Asunción y en 1960 pronuncia los votos perpetuos.

De 1954 al 1957 trabaja de asistente social con las familias obreras de Creil. Sigue los estudios de enfermera, profesión que la conduce a los barrios pobres de París. Crece en ella el sentido misionero y la disponibilidad. La vigilia de los votos perpetuos escribe: “Me parece ser misionera, al servicio de Dios y de la Iglesia, tanto aquí como en otros lugares, en un pequeño rincón de París o en América del Sur… Siento el deseo de una disponibilidad total… Donde Dios quiera”.

 

En 1963 es destinada a Argel. Está allí hasta 1974, después pasa un año en Túnez y nueve en Casablanca, retornando a Argel en 1984 hasta el último día de su vida.

 

Durante la primera estancia en Argel es el alma del Centro médico-social de las Pequeñas Hermanas de la Asunción. El centro ofrece a la población pobre del barrio de las Sources un servicio a domicilio: curas, trabajo en familia y dispensario. En Casablanca se encarga de los recién nacidos prematuros. También se acerca y atiende a todos aquellos que por razones políticas viven en la clandestinidad.

 

En Argelia, desde 1984, trabaja como enfermera en las escuelas. En 1988 se incorpora a la comunidad de Belcourt y presta un servicio a la biblioteca de la Casbah de Argel, con el hermano Henri Vergès.

El 8 de mayo de 1994, en pleno trabajo, muere asesinada en esta biblioteca, ella y el hermano Henri Vergès.

 

En el último periodo, Paul-Hélène se siente interpelada de la violencia. Piensa: “Necesitamos comenzar, nosotros mismos, a luchar contra nuestra propia violencia”. Cuando el Padre Henri Teissier avisa de los riesgos a las hermanas, responde: “Padre, de algún modo, nuestras vidas ya han sido entregadas”.

 

Una hermana testimoniaba: “Su vida era una oferta, dada a todos estos pequeños y pobres que amaba y acogía con pasión y de los cuales decía haber recibido mucho. Su manera de anunciar a Jesucristo, en la sociedad musulmana, consistía en el respeto a la fe del otro y en la profundización de su propia fe; exigencia de vida según el Evangelio”.

 

 

 

Las Pequeñas Hermanas de la Asunción

 

Procurar la gloria de Dios con la salvación de los pobres y de los pequeños.

 

“En Jesucristo, vida y misión son una sola cosa”.

 

Nuestra misión nos conduce en ambientes populares, hacia los exclusos, los sin voz, los “desplazados”. Estamos atentos a las causas de desestructuración familiar, particularmente hacia los jóvenes y las mujeres en dificultad. Nuestras actividades toman el color de los países donde se radica la Congregación. En todos los lugares el trabajo es humilde, una presencia y una acción. “Que vuestros actos digan Jesucristo”, aconsejaba el fundador. De este modo, “en gestos de vida cotidiana”, queremos manifestar con los otros, “el amor del Padre”.

 

Buscamos favorecer espacios de palabra en cada encuentro en nuestros barrios o en el trabajo, en el intento de unir a las personas y de suscitar comunidades de fe. Así es nuestra forma de “ser protagonistas en la sociedad y en la Iglesia”.

 

Consagradas al Señor ponemos en común todo lo que somos, todo lo que tenemos. Así abandonamos nuestra vida a Cristo. Nos reunimos entorno a la Palabra de Dios en comunidades fraternas y apostólicas, y seguras de su amor, buscamos transmitir el gozo que nos infunde en nuestros corazones. María, en la Asunción, fortifica nuestra esperanza.

 

Nuestra Congregación fue fundada en 1865,en Francia, por el Padre Etienne Pernet, asuncionista, y de Antoinette Fage. El fundador nos decía: “Iréis por todas partes, porqué en todas partes hay enfermos, pobres, almas a salvar…” “Francia es vuestra cuna, pero tenéis abierto el universo entero”.

 

Actualmente somos 994 hermanas, presentes en 24 países en los cinco continentes.

 

“Es un gozo inmenso vivir la vida de Jesucristo y llegar a ser otros Jesús”.

 

 

 

 

Hermana  Esther Paniagua Alonso:

 

Nació en Izagre (León, España) el 7 de junio de 1949, hija de Dolores Alonso y Nicasio Paniagua.

 

Inquieta y buscadora descubrió  que Dios la llamaba a la vida religiosa. A los 18 años entró al noviciado de la Congregación de Agustinas Misioneras. Profesó de votos temporales el 13 de junio de 1970 y de perpetuos en agosto de 1975.

 

Estudió enfermería y fue enviada a Argelia. El contacto con el mundo árabe la cautiva y aumenta su creciente sensibilidad hacia su cultura y su religión, pero sobre todo hacia sus gentes, a quienes ha entregado su vida sin rebajas.

 

Trabajó en algunos hospitales de Argelia, donde se dedicaba totalmente a los enfermos, de manera especial atendió a niños discapacitados a quienes se entregaba sin horario. Ellos la llamaban “su ángel”.

 

Preguntada si tenía miedo por la situación del país, respondía: “Nadie puede quitarnos la vida, porque nosotras ya la hemos entregado… No nos pasará nada porque estamos en las manos de Dios y… si nos pasara algo, seguimos estando en sus manos” Continúa diciendo en el encuentro de discernimiento con sus hermanas: “Para mi en este momento el modelo perfecto es Jesús: sufrió, tuvo que vencer dificultades y acabó con el fracaso de la cruz, del que nace la fuente de la vida”

 

Su libro preferido era la Biblia y en ella confrontaba su vida llena de luces y sombras. Hacía uso también del Corán que con tanto interés leía para  profundizar la fe del pueblo, incluso le gustaba leer a místicos o sufíes del mundo musulmán.

 

 

 

Hermana Caridad Álvarez Martín:

 

Nació en Santa Cruz de la Salceda (Burgos), España, el 9 de mayo de 1933, en el hogar de Sotera Martín y Constantino Álvarez.

 

Ingresó en la Congregación de Agustinas Misioneras en el año 1955. Pronto fue destinada a Argelia, donde se entregó a la misión y donde emitió los votos perpetuos el 3 de mayo de 1960.

Su delicada salud la hace regresar a España. Recuperada vuelve a Argelia, donde permanecerá más de 30 años y donde vive la crisis de violencia que se desencadenó hacia los años 1990. Los destinatarios de su misión fueron los ancianos, especialmente los pobres.

 

Buscadora de Dios  se pregunta si debe abandonar Argelia o continuar entre sus gentes a las que tanto amaba. Enamorada de la misión, no lo duda un instante: permanecerá al lado del pueblo que la ha acogido y al que ama profundamente.  “Estoy abierta y obediente a lo que Dios quiera de mi, a lo que vean mis superiores. María estuvo abierta al querer de Dios, quizá la costó. Deseo estar en esa actitud ante Dios en los momentos actuales”

Muy amante de la Virgen, diariamente rezaba el rosario. Su amor a María la identificaba como mujer consagrada.

 

 

Hermanas Agustinas Misioneras

 

Una pequeña familia universal: extendida por cuatro continentes.

Con un don carismático en la Iglesia: Búsqueda de Dios, Vida Fraterna, servicio a los Hermanos, a través de la educación de la inteligencia y del corazón de la niñez y juventud, especialmente de  los más desfavorecidos.

Hoy 500 Hermanas Agustinas Misioneras, extendidas por 16 países tratamos de vivir el carisma congregacional  en comunión con los laicos que desean compartir nuestra espiritualidad y misión.

 

 

Espiritualidad

 

Vivimos la espiritualidad agustiniana: la búsqueda de Dios, la vivencia de la fraternidad y el servicio a la Iglesia.

– La dimensión contemplativa desde la que experimentamos a Dios como Maestro interior y le descubrimos actuando en la historia del hombre y del mundo. ”Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.

– Disponibilidad para ser enviadas  a donde los compromisos apostólicos nos soliciten.

– El amor a la Iglesia y la centralidad de Jesús en la vida.

– El amor a María, bajo las advocaciones de Madre del Buen Consejo y Ntra. Sra. De la Consolación

 

 

Fundadoras

Madre Querubina Samarra, Madre  Mónica Mujal, Madre Clara Cantó

Son las tres fundadoras de la Congregación, el 6 de mayo de 1890.

Eran religiosas Agustinas contemplativas.

Una epidemia de cólera en Filipinas es el motivo de una urgente demanda de atención para tantas niñas que quedaron huérfanas.

Las Hermanas responden sin dilación a esta necesidad. Fundan la Congregación de Agustinas Misioneras para atender las necesidades de la niñez abandonada.

 

 

 

 

Biografía de los 4 Misioneros de África

(Padres Blancos)

 

  1. Jean Chevillard

 

Nace en Angers, Francia, el 27 de agosto de 1925. Después de terminar los estudios pide entrar en los Padres Blancos. Eran tiempos de guerra. A los 16 años llega a África del Norte. Aquí hace su promesa misionera, el 29 de junio de 1949, y será ordenado sacerdote el 1 de febrero de 1950 en Cartagine. Destinado en Argelia, estará en este país casi toda su vida desempeñando la misión de responsable de los centros de formación, Superior regional y ecónomo regional.

Fue asesinado el día de su fiesta, el 27 de diciembre de 1994 en Tizi-Ouzou.

 

El Padre Pierre Georgin, Superior regional después de él, dice: “La seriedad del hombre del deber, lo he encontrado en él en un grado heroico”.

 

En las montañas de la Kabilia, con la violencia desatada en toda Argelia, Jean se siente expuesto: “Se que puedo morir asesinado. Nuestra misión es la de testimoniar la fe cristiana en tierra musulmana. Por el resto, Inch’Allah”. Una de sus hermanas le pide: “¿Porqué vuelves allí?” “Vuelvo para testimoniar. Allí está mi casa, cercano a  mis amigos bereberes. Sobretodo, si muero, quiero que me entierren allí”.

 

 

  1. Alain Dieulangard

 

Nace el 2 de mayo de 1919 en Saint Brieuc, Francia. Interrumpe los estudios de derecho a causa de la guerra de 1939. Los reemprende en 1942 y acaba con la licencia en derecho en 1943. En este mismo año entra en los Padres Blancos. Hace su promesa en Thibar, el 29 de junio de 1949 y es ordenado sacerdote el 1 de febrero de 1950. Es enviado a Argelia donde pasará toda su vida, particularmente en Kabilia.

 

Alain era un hombre de Dios, siempre en búsqueda de absoluto. “Cuando el Padre Alain comienza a hablarme de Dios recuerdo que cierra los ojos, dice Amar, y con dulzura, desgrana palabras con voz sumisa: ‘Es necesario amar a Dios, Padre nuestro, refugio y vida nuestra, también amando a nuestro hermanos en el Señor Jesucristo’. Esto lo repetía siempre”.

 

Unos meses antes de su muerte escribía: “Como los apóstoles en el lago, sólo nos queda gritar hacia el Señor para despertarlo… y vosotros podéis unir vuestras voces a las nuestras. El futuro está en manos de Dios”.

Fue asesinado en el patio de la misión.

 

 

  1. Charles Deckers

 

Nace en Anversa (Bélgica) el 26 de diciembre de 1924. En 1943 entra en los Padres Blancos. Se compromete con la promesa el 21 de julio de 1949 y será ordenado sacerdote el 8 de abril de 1950. Su primer destino fue Argelia, después estudia el árabe en Túnez. En 1955 en Tizi-Ouzou estudia el berebere y es nombrado responsable del centro para jóvenes. Durante 3 años anima en Bruselas el centro de documentación El Kalima, para ayudar a los cristianos a entrar en diálogo con los inmigrantes musulmanes. En 1982 irá al Yemen. Retorna a Argelia en 1987, como párroco del santuario de Nuestra Señora de África.

 

Charles fue muy querido por los kabilíes. Durante la celebración de 2005, su nombre sale continuamente: “He conocido al Padre Deckers, recuerda un testimonio; conservo en la memoria la imagen de un sembrador de esperanza para los más desesperados… con aquella serenidad que emana solo de los santos, retornaba a la justa dimensión nuestras pequeñas angustias humanas”.

 

Consciente de los peligros reconoce: “Se que mis actividades ponen en peligro mi vida. Esta es mi vocación, aquí me quedo”. “Nuestra Señora de África queda a la merced de un gesto insensato. En la diócesis pensamos que la presencia de la Iglesia es importante, para la misma Iglesia y para el país”.

 

El 27 de diciembre de 1994, se dirige a Tizi Ouzou, para celebrar la fiesta de su hermano y amigo Jean Chevillard. Unos minutos después de llegar fue asesinado en el patio de la misión.

 

 

  1. Chrisitan Chessel

 

Nace en Digne, Francia, el 27 de octubre de 1958. Estudia ingeniería en el INSA, Lión, obtiene el diploma de ingeniero en 1981. Vive dos años de cooperación en Costa de Marfil y en 1985 entra en los Padres Blancos. Extraña coincidencia: en Roma Christian hace la promesa de misión el 26 de noviembre de 1991, la mano derecha recostada sobre unos papeles del Evangelio de San Juan en árabe, encontrados sobre el cadáver del Padre Richard, asesinado en el Sahara en 1881. Es ordenado sacerdote el 28 de junio de 1992, retorna a Tizi-Ouzou y prepara el proyecto de una biblioteca para estudiantes.

 

Después de su muerte, una joven argelina, Zakia, escribe: “A los padres del padre Christian… quiero decir: Sabed que en sus últimos días, Christian fue muy feliz. Había podido encaminar el proyecto, tan querido por él, de construir una biblioteca destinada a los jóvenes de Tizi-Ouzou”.

 

Nos ha dejado tres escritos: “La compasión, primera palabra de una lengua islamico-cristiana para tiempos de crisis”; “Los nombres divinos, atrio para una teología musulmana” y “La misión en la debilidad. Reflexiones sobre un posible enfoque de la misión”.

 

Primeros días de noviembre de 1994, Christian se dirige al Monasterio de Tibhirine para entrar en el grupo Ribât-es-Salam (vínculo de paz). Confiesa: “Siento la necesidad de equilibrar (mi vida) con una dimensión más espiritual y al mismo tiempo con algo más simple y más vivido”.

 

Lo asesina una ráfaga de metralleta. Era el 27 de diciembre de 1994.

 

 

 

Los Misioneros de África

(Padres Blancos)

 

Instituto misionero fundado en Argelia con una pasión por África

 

Sociedad de vida apostólica formada por 1770 hermanos y padres de África, América, Asia y Europa. 640 están en África al servicio de las iglesias locales: en parroquias o en instituciones de formación o de animación.

 

Un compromiso constante: la primera evangelización.

Una presencia importante: en los países africanos con más presencia del Islam.

Con un compromiso de justicia, paz, reconciliación y diálogo inter-religioso: herencia del fundador.

Una vida compartida y de ayuda recíproca en comunidades internacionales.

 

 

Actitudes de Apóstol según el fundador

 

“Sed apóstoles, solamente esto o, al menos, no seáis otra cosa que para esto”.

Ser todo con todos “con la primera lengua, con el vestido, con la comida…” Primer paso para la inculturación.

Cristianizar África, no hacerla europea: importancia de la tolerancia y del respeto al otro.

“Visum pro martirio”. Es, sobre todo, queridos Hijos, la prueba que os espera a todos.

 

 

El Cardenal Cherles Lavigerie (1852-1892)

 

Fundador de los Misioneros de África (Padres Blancos) y de las Hermanas Blancas.

Arzobispo de Argelia-Cartago y primado de África.

Un celo que traspasa las fronteras.

Una batalla: defender los derechos y la libertad de los hombres.

Una preocupación: reconciliar la Iglesia con su tiempo y preparar el futuro.

Una voz fuerte, un corazón de oro y una extraordinaria capacidad de interesarse por todo.

 

 

 

En el nombre de Dios,

el Compasivo,

el Misericordioso

Alabado sea Dios,

Señor del universo,

el Compasivo,

el Misericordioso,

el Rey del día del Juicio.

A Ti solo adoramos

y a Ti solo imploramos ayuda.

Dirígenos por la vía recta,

la vía de los que Tú has agraciado,

no de los que han incurrido en la ira,

ni de los extraviados.

“Al Fatiha” (Primera sura del Corán)

 

 

 

 

Jeanne Littlejohn – Hermana Angèle Marie

Hermana de Nuestra Señora de los Apóstoles

 

Nace en Túnez el 22 de noviembre de 1933.

En marzo de 1957 Jeanne entra en el postulado de las misioneras de NSA a Vénissieux y recibe el nombre de Angèle Marie.

Pronuncia los primeros votos el 8 de septiembre de 1959 y parte en misión a Argelia, en Bouzarea donde la Congregación tiene un orfanato y un colegio para chicas. Será profesora de bordado y encargada de las más pequeñas. En 1964 se abre la escuela de Artes en Belcourt, Argel. Invitan a la hermana a trabajar como profesora de bordado. Estará en esta escuela hasta el día de su asesinato.

Era muy paciente con las chicas. Cercana a ellas, dialogaba sencillamente con ellas en árabe, con el deseo de transmitirles el amor al arte, a lo bello, al trabajo bien hecho.

La Hermana Angèle Marie estaba profundamente ligada a este país, a sus habitantes, a su misión, compartía con la gente los gozos y los dolores. Cuando el párroco, Padre Bonamour, recordaba el peligro, invitando a las Hermanas a estar preparadas, ellas respondían: “¡ya estamos preparadas!

El domingo por la tarde del 3 de septiembre de 1995, saliendo de misa, una hermana compartía con Angèle Marie su miedo por la continua violencia. Ella respondía: “No debemos tener miedo. Solamente debemos vivir bien el día que se nos da. El resto no nos pertenece.”

Su misión concluyó con esta paz. Diez minutos después, en el camino hacia su casa, la Hermana Angèle Marie es asesinada con la Hermana Bibiane, su compañera.

 

 

Denise Leclercq – Hermana Bibiane

 

Denise Leclercq nació el 8 de enero de 1930 en Gazerau, en Francia.

Entra en las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles el 4 de marzo de 1959. Después de sus primeros votos, el 8 de marzo de 1961, parte hacia Argelia, a la maternidad de Constantine. Buena colaboradora, atenta a las necesidades de los demás, la Hermana Bibiana se realiza cuidando a los recién nacidos y a sus madres. En 1964 la destinan a Argel como responsable del centro para las jóvenes sin estudios: costura, bordado, puericultura. Vivirá en esta comunidad de Belcourt hasta el día de su asesinato.

Las Hermanas, recibían en la escuela chicas de ambientes pobres y visitaban a las familias. Estas visitas permitieron a la Hermana Bibiana descubrir grandes miserias materiales y morales y le permitió hacerse cercana a los problemas de las mujeres argelinas. Testimoniaba a Cristo “con las palabras silenciadas” y con los actos de la vida. En 1994 urge la necesidad de tomar una decisión: ¿quedarse o marcharse? La respuesta de Bibiana es clara: “Estoy convencida que nuestra misión en este barrio pobre, siempre ha sido importante. Es una respuesta a las necesidades de la gente, son ellos los que han pedido la presencia de las Hermanas. Ahora nos piden que nos quedemos con ellos. Estoy dolida y me siento impotente delante tantos sufrimientos, pero se que a pesar de esto, Dios ama a este pueblo y tengo una gran confianza en Nuestra Señora de África. Jesús ha dicho: El Padre os dará todo aquello que pidáis en mi nombre…” no tengo miedo. Su luz me ayuda a descubrir maravillas escondidas: la sorprendente solidaridad, la generosidad, el coraje sobrehumano; el Espíritu está allí, en su corazón que trabaja. La Palabra de Dios me ayuda a estar a la escucha para ser luz de la Esperanza. Yo elijo quedarme”.

 

Con esta libertad interior, saliendo de la misa, el 3 de septiembre de 1995, a unas pocas centenas de metros de su casa, la Hermana Bibiane es asesinada con Angèle Marie, su compañera.

 

 

 

 

 

 

Las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles

 

Una Familia exclusivamente misionera, fundada en Lión el año 1876 por el Padre Augustin Planque (1926-1907), Con fe y audacia ha transmitido su pasión: “Conocer y amar a Dios para hacerlo conocer y amar”.

Somos 800 Hermanas, de 21 nacionalidades, presentes en 19 países, comprometidas a vivir y compartir hoy el carisma recibido del P. Planque.

  • Respondemos a las llamadas viviendo en comunidades internacionales, signo de la universalidad de la Iglesia.
  • Con María en el Cenáculo con los Doce, perseveramos en la oración y con la audacia de los Apóstoles, nos comprometemos a proclamar de modo pluricultural a Jesús muerto y resucitado.
  • Privilegiamos la primera evangelización, particularmente en África; con una actitud de sencillez y de respeto, colaboramos a la inculturación del Evangelio.
  • Vivimos una solidaridad efectiva con los pobres, especialmente con las mujeres y los marginados de nuestras sociedades contemporáneas.
  • Atentas a las dimensiones misioneras de la Iglesia local, colaboramos en las actividades sociales, religiosas, educativas y sanitarias.

 

 

 

 

 

Hermana Odette Prevost

 

Nace el 17 de julio de 1932, en la Champagne, Francia. En 1950 trabaja como profesora. En 1953, a los 21 años, entra en las Pequeñas Hermanas del Sagrado Corazón de Charles de Foucauld. En 1959 emite sus votos perpetuos. Su misión comienza en 1958, en Kbab, Marruecos, después en Argentueil, en ambiente magrebí. En 1968 va a Argel. Aquí, será asesinada el 10 de noviembre de 1995 cuando se dirigía a la misa.

Se encamina al desafía espiritual para entender al otro desde dentro de su propia tradición religiosa. Lee el Corán y reza en grupos donde cristianos y musulmanes se encuentran para rezar.

Sabe acercarse a la gente de su barrio pobre, con respeto, amistad, en los pequeños detalles de la vida, en los servicios que se le piden. En los sencillos encuentros de la vida, siguiendo a Jesús de Nazaret, deja irradiar el amor de Dios que lo habita.

Analiza con agudeza la situación política y es consciente del peligro: “Es un momento privilegiado para vivir con una verdad más grande la fidelidad a Jesucristo y al Evangelio”.

La vida no se la han quitado, conscientemente la había dado toda.

 

 

 

Las Pequeñas Hermanas del Sagrado Corazón

 

Pequeña Familia religiosa que sigue a Charles de Foucuald, presente en Francia, España, Argelia, Túnez, Mali y Bolivia.

 

Misión

La oración como primer compromiso para los hermanos y para el mundo, en la cercanía y el compartir que los menos favorecidos y lejanos de la Iglesia, con un sitio privilegiado al diálogo entre personas y culturas diferentes, con una vida comunitaria fraterna.

 

Modo de vida

En pequeñas fraternidades, con gente en situación precaria.

Hacer visible y accesible a todos nuestra relación con Dios, en los momentos de oración en las relaciones fraternas con los otros.

 

Beato Charles de Foucauld (1858-1916)

En su adolescencia y en su juventud busca el sentido de su vida. En Argelia la fe y la oración de los musulmanes despierta en él la inquietud de Dios y se convierte a los 28 años.

“Haz de la religión un amor”, entra en la Trapa. Después va a vivir a Nazaret y después al desierto del Sahara donde morirá asesinado el 1 de diciembre de 1916.

 

Espiritualidad

Seguir a Jesús de Nazaret; contemplarlo en la Eucaristía y en los pobres; hacerse hermanos de todos.

         

 

Los siete Hermanos de Tibhirine

 

En la noche del 26 de marzo de 1996 siete de los nueve monjes presentes en el monasterio de Tibhirine fueron secuestrados en circunstancias que nunca se han esclarecido. Los 7 hermanos fueron asesinados probablemente el 21 de mayo de 1996. Las cabezas, separadas del cuerpo, se enterraron el 4 de junio en el cementerio del monasterio, después de una solemne celebración de los funerales en la catedral de Argel. Las circunstancias precisas de los 56 días de detención y su muerte quedan todavía en el misterio.

Su elección de quedarse en Argelia a pesar del creciente clima de terror fue madurada en común después de una visita intimidatoria por parte de un grupo armado la noche de Navidad de 1993. Esta libre elección expresaba su voluntad de quedarse juntos, compartiendo con sus vecinos los peligros de la violencia que sufrían los más indefensos, solidarios con la indefensa minoría eclesial, dados a Dios en la Iglesia de Argelia, ofrecidos como Cristo para la salvación de su pueblo. Su conciencia de ir al encuentro de la muerte, consintiendo sin reservas, y la donación de su vida, perdonando a los agresores, son testimoniadas por el admirable testamento del prior, del diario del maestro de novicios y de las cartas de otros hermanos a los familiares.

Estos 7 hermanos, muy diferentes entre ellos, estaban llenos de amor por el pueblo de Argelia, el respeto al Islam, el deseo de la pobreza. Su segunda vocación, inserta en la gran vocación cristiana y cistercense, les ha conducido a testimoniar la Pascua del Señor con la ofrenda de su vida.

 

  1. Christian de Chergé, el prior del monasterio, y el animador de un camino espiritual que ha conducido a la comunidad a aceptar lucidamente la posibilidad del martirio.

Nace el 18 de enero de 1937 en Colmar (Aut. Rhin), Francia.

Es ordenado sacerdote el 21 de marzo de 1964 y entra en la Trapa de Aiguebelle el 20 de agosto de 1969. Llega a Tibhirine en enero de 1971 donde termina el noviciado y hace la profesión simple. De 1971 a 1973 estudia árabe y islamología en Roma.

Cuando vuelve a Argelia, emite sus votos solemnes el 1 de octubre de 1976. El 31 de marzo de 1984 es elegido como prior del monasterio.

 

Tengo la certeza que Dios ama a los argelinos, y que ha elegido demostrarlo dándoles nuestras vidas. ¿Aún así, les amamos verdaderamente? ¿Les amamos suficientemente? Un momento de verdad para cada uno y de pesada responsabilidad en estos tiempos en que aquellos a los que amamos se siente tan poco amados. Poco a poco, cada uno aprende a integrar la muerte en este don, y con la muerte todas las otras condiciones de este ministerio de vivir juntos, es exigencia total de gratuidad. (Carta Circular 25-4-1995)

 

 

El hermano converso Luc Dochier, arisco pero profundamente humano, se hizo legendario en la zona por su servicio a los enfermos.

Nació el 31 de enero de 1914 a Bourg-de-Péage (Drôme), después de los estudios de medicina cumple el servicio militar en Marruecos como lugarteniente medico. Entra en la Trapa de Aiguebelle el 7 de diciembre de 1941 y toma el hábito de hermano converso. De 1943 a 1945 sustituye a un padre de familia como prisionero voluntario en Alemania. En 1946 parte hacia Tibhirine, allí, en 1945, emite los votos definitivos. En 1959 es secuestrado junto a otro hermano por el ALN, pero lo liberan después de dos semanas. En el momento del secuestro tenía 82 años y 50 de permanencia en Argelia.

 

¿Qué nos puede pasar? De caminar hacia el Señor y de sumergirnos en su ternura. Dios es el gran misericordioso y el gran Perdonador. (Carta del 5-1-1994)

Non hay verdadero amor de Dios sin aceptar sin  reservas la muerte… La muerte es Dios (Carta del 28-5-1995)

 

 

  1. Christophe Lebreton era el más joven, perteneciente a la generación de la revuelta estudiantil de mayo del 68. Creció en la fe en tiempo breve hasta la oferta de la vida, según el testimonio profundo de su diario y sus poesías.

Nace el 11 de octubre de 1950 en Blois (Loire et Cher). Entra en el seminario menor a los 12 años, pero sale al acabar el liceo. Se inscribe en la facultad de Leyes y cumple su servicio civil en Argelia. El 1 de noviembre de 1974 entra en la Trapa de Tamié y, todavía novicio, parte para Tibhirine. En 1977 prefiere volver a Tamié, donde hace la profesión solemne el 1 de noviembre de 1980. El 8 de octubre de 1987 retorna a N. D. del Atlas. Es ordenado sacerdote el 1 de enero de 1990.

 

Testamento:

Mi cuerpo es para la tierra, pero por favor ninguna protección entre ella y yo.

Mi corazón es para la vida, pero por favor nada de retoques entre ella y yo.

Mis manos para el trabajo sencillamente se cruzarán.

Para el rostro, que quede completamente desnudo para no impedir el beso.

Y la mirada dejadla VER.

 

 

 

  1. Michel Fleury era un trabajador incansable, hombre sencillo y silencioso, deseoso de participar en el Misterio Pascual de Cristo.

Nace el 21 de mayo de 1944 a Ste Anne sur Brivet y hasta los 17 años trabaja en el campo.

Estudia en el seminario durante 9 años. Después pasa diez años al Prado, trabajando como obrero en Lión, París y Marsella.

Entra en la Trapa de Bellefontaine en noviembre de 1980. En 1984 parte hacia Tibhirine, donde hace su profesión el 28 de agosto de 1986.

 

Espíritu Santo Creador, dígnate de asociarme con la mayor prisa posible –no se haga mi voluntad, sino la tuya- al Misterio Pascual de Jesucristo, nuestro Señor, con los medios que tu quieras, seguro en Ti, Señor, lo vivirás en mí… (Acto de oferta 30-5-1993)

 

 

  1. Bruno Lemarchand, superior de la casa anexa de Fez, en Marruecos, era un hombre ponderado y profundamente humilde.

Nace el 1 de marzo de 1930 a Saint-Maixent y entra en el seminario mayor de Poitiers después de los estudios secundarios.

De 1951 a 1953 cumple su servicio militar en Argelia. El 2 de abril de 1956 es ordenado sacerdote. De 1956 a 1980 enseña en el colegio Saint Charles de Thouars y, a los 51 años, entra en la Trapa de Belefontaine. Parte definitivamente hacia N. D. del Atlas en 1989 y el 21 de marzo de 1990 hace profesión solemne en Tibhirine. En septiembre de 1991 es nombrado superior de la comunidad de Fez. En el momento del secuestro se encontraba por algunos días en Tibhirine para la elección del prior.

 

Tu me guías, Señor, en el silencio y en la oración, en el trabajo y en el gozoso servicio a mis hermanos, con el ejemplo de tu vida escondida en Nazaret. (Notas 1981)

Estoy muy feliz con mi vida monástica viviéndola en tierra del Islam. Todo se simplifica: esto es Nazaret con Jesús, María y José… (Carta de diciembre de 1995)

 

 

 

 

  1. Celestin Ringeard, era muy sensible y muy dotado para las relaciones interpersonales.

Nace el 29 de julio de 1933 a Touvois (Loie Atlantique) y a los 12 años entra en el seminario.

De 1957 a 1959 cumple como militar en Argelia. El 17 de diciembre de 1960 es ordenado sacerdote. Durante 20 años ejerce su ministerio entre los marginados en Nantes. El 19 de julio de 1983 entra en Bellefontaine. En 1986 parte hacia el Atlas, donde profesa solemnemente el 1 de mayo de 1989.

 

Oh Jesús, acepto con todo corazón que tu muerte se renueve, se cumpla en mí; yo sé que contigo se asciende desde el descenso al abismo, proclamando al demonio su derrota. (Antífona Pascual).

 

 

Fr. Paul Favre-Miville, muy hábil en el trabajo manual, era servicial y amigo de todos.

El 17 de abril de 1939 nace en Vinzier (Haute-Savoie). Trabaja como herrero con su padre y después recibe una formación profesional, convirtiéndose en experto en hidráulica. Después de la muerte de su madre, en 1984, entra en N. D. de Tamié, de allí parte a Thibirine en 1989. Hace la profesión solemne el 20 de agosto de 1991.

 

¿Hasta dónde de lejos debemos ir para salvar la piel sin el riesgo de perder la vida? Uno sólo conoce el día y la hora de nuestra liberación total en Él. ¿Qué quedará, unos meses después, de la Iglesia de Argelia, de su visibilidad, de su estructura, de las personas que la componen? Con toda probabilidad poco, poquísimo. Yo creo que la Buena Noticia ha sido sembrada, el grano germinará (…) El Espíritu trabaja, y trabaja en profundidad en el corazón de los hombres. Estemos disponibles para que Él pueda trabajar en nosotros a través de la oración y la presencia amante a todos nuestros hermanos. (Carta del 11-1-1995)

 

 

 

 

 

Los trapenses son monjes contemplativos. Su modo de vivir es cenobítico, en una comunidad estable, que es escuela de caridad fraterna. Siguen la gran tradición benedictina, reinterpretada de los fundadores cistercienses del siglo XI, que han redescubierto el valor del trabajo manual y el equilibrio entre la liturgia, la lectio divina, la oración personal y los deberes más prácticos, necesarios para vivir sin la dependencia de nadie. Su vida se desarrolla en un clima de soledad y de silencio, y en una cierta austeridad, que fueron radicalizadas durante el siglo XVII por la reforma trapista (De Rancé), pero que hoy se expresa en un estilo de vida robusto y sobrio, todo dirigido a la experiencia con el Dios viviente.

Otra característica de la Orden es la relación entre las diferentes casas, autónomas, pero unidas entre ellas desde la Carta de Caridad, con la obligación de la ayuda recíproca, ya sea material o espiritual.

 

  1. Bernardo de Claraval, el santo más conocido de la Orden, así describe la vida cisterciense:

“Nuestro orden es renuncia, humildad, pobreza voluntaria, obediencia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Nuestro orden es estar bajo un maestro, bajo un abad, bajo una regla, bajo una disciplina.

Nuestro orden supone aplicarse al silencio, practicar el ayuno, las vigilias, la oración, el trabajo manual y, sobre todo, seguir el excelente camino de la caridad; y después, en todas estas cosas, progresar cada día y perseverar en ellas hasta el último. (Carta 142)

 

Los monasterios trapistas, extendidos en 46 naciones de los cinco continentes son 171, cuentan alrededor de 2100 monjes y 1700 monjas.

 

 

 

 

Cristo,

a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario,

se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

 

Y así,

actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó

hasta someterse incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.

 

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió

el “Nombre-sobre-todo-nombre”;

de modo que al nombre de Jesús

toda rodilla se doble

en el cielo,

en la tierra,

en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor,

para gloria de Dios Padre.

(Filipenses 2, 6-11)

 

 

 

 

Monseñor Pierre Claverie,

1938-1996

Obispo de Orán

 

La vida y la muerte de Pierre Claverie, 1938-1996, dominico y obispo de Orán en Argelia, ofrecen una respuesta a los signos de nuestros tiempos, marcados por las tensiones, generalmente violentas, entra las personas de distinta fe y creencia. La incesante búsqueda de Dios y la llamada dirigida por Claverie a todos los creyentes a vivir juntos en la paz y en el respeto recíproco encuentran expresión en una existencia dedicada por completo al anuncio de la propia fe: una gran fidelidad, de la cual su compromiso a favor del diálogo ha sido el centro y su vida el precio.

 

El 1 de agosto de 1996, Pierre Claverie, obispo de Orán, fue asesinado junto al joven argelino Mohamed, su chofer.

 

 

Itinerario de una vida entregada

 

Nace en Argel, el 8 de mayo de 1938.

En 1957, estudia en la Universidad de Grenoble los cursos de matemáticas, física y química.

En 1958 se orienta a la vida dominicana. Siempre será sensible, incluso como obispo, al carisma de la predicación, para la cual estaba especialmente dotado.

De 1959 a 1967 se forma en la escuela de teología de Saulchoir.

Vuelve definitivamente a Argelia en 1967: “Después de la independencia he pedido de volver a Argelia para redescubrir el mundo en que nací… Es aquí que ha comenzado mi verdadera aventura personal”. Enseguida comienza el estudio del árabe.

En 1970, Monseñor Jean Scotto, obispo de Constantina-Hipona, lo toma como su colaborador personal.

En 1973 es llamado a Argel para ocuparse de los Glicinias, centro diocesano de estudio de lengua y pastoral.

El 5 de junio de 1981 será nombrado obispo de Orán. No evita participar en el debate social y político y a meterse con las líneas de fractura donde se forma el futuro del país, incluso poniendo en riesgo su vida. Como obispo y como dominico rechaza el silencio, incluso su palabra le empuja con lucidez hacia la audacia de la verdad. Lo pagará con su sangre.

 

Debemos tomar parte de los sufrimientos y las esperanzas de Argelia, con amor, respeto, paciencia y lucidez”.

 

Se me ha preguntado muchas veces… Vuelve a casa… ¿Dónde está nuestra casa? Nosotros estamos aquí sólo por el Mesías crucificado: por ninguna otra razón, ¡por ningún otro!… Es una cuestión de amor”.

 

La santidad es sobre todo una gran pasión. Hay una locura en la santidad, la locura del amor, la locura de la Cruz, que se ríe de los cálculos y de la sabiduría de los hombres”.

 

El martirio es el testimonio más grande del amor. No se trata de correr hacia la muerte o buscar el sufrimiento por el sufrimiento… pero es versando la propia sangre que nos acercamos a Dios”.

 

Un amigo suyo musulmán escribe:

Hay hombres que por haber percibido con anticipación el sentido de la historia… sobresalen del destino del común de los mortales por acciones cargadas de humanidad o de verdad… Estos hombres, movidos de una reflexión moral exigente, no dudan a tomar su parte de responsabilidad por amor de la verdad… Monseñor Claverie ha sido uno de estos hombres de excepción, en su búsqueda por crear puentes entre los hombres de cualquier origen o de cualquier fe, en su lucha para que el derecho a la diferencia pueda ser vivida y aceptada sin ninguna restricción, con su diálogo sincero y sin reservas…

 

 

Los dominicos u Orden de Predicadores: el gozo de vivir y anunciar el Evangelio

 

Fundados por San Domingo en 1215, actualmente son más de 6000 religiosos presentes en todos los continentes. Las religiosas contemplativas y muchos institutos religiosos masculinos  o femeninos se inspiran en la espiritualidad de San Domingo y cada vez son más los laicos que comparten su carisma y su misión. Juntos constituyen la Familia Dominica.

 

Los dominicos se caracterizan por el estudio, la contemplación y la predicación de la Palabra de Dios: “Nuestro celo se funda en nuestra pasión por abrir a los hombres caminos de vida, de verdad y de libertad, por medio de la palabra. Desde el origen, la vocación del Orden de Hermanos Predicadores ha sido de obrar por la salvación de las almas con la predicación y la proclamación del Evangelio”.

San Pedro de Verona, San Raimundo de Peñafort, en el siglo XIII son los fundadores de un centro de estudio del árabe en el Norte de África – San Tomás de Aquino y el beato Angelico son miembros de esta familia.

 

 

 

Poco importa que el creyente universalista (el hanif)

sea Braman, Hebreo, Cristiano o Musulmán,

su religión es el amor:

amor hacia Dios

y amor hacia las criaturas…

El niño que ha nacido en una familia

hebrea, china o musulmana,

puede reconocer, en Dios,

a su Maestro verdadero;

esta actitud le es innata.

(Corán XXX – 30)

 

Dios es uno,

la vida es una,

la humanidad es una

e amor es uno,

(Corán II – 133; 140)

 

 

 

 

Los mártires

 

Cada día, en la misa, celebramos la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús, Nuestro Señor, evento central de la fe. En el martirio de Jesús se funda nuestro credo; de este martirio brota la salvación, nuestra vida de hijos de Dios. Como Señor y Salvador tenemos un mártir.

 

Jesús abre un camino maestro para sus discípulos: “Si el grano de trigo que en tierra no muere, no da fruto… El que pierde su vida, la ganará en la vida eterna…” La llamada al martirio está inserida en la misma fe, forma parte de la vida del cristiano. Que algunos cristianos lleguen a derramar la sangre significa la buena salud del pueblo de Dios: en ellos Jesús renueva el don total de sí y “¡la sangre de los mártires es semilla de cristianos!”, como decía Tertuliano, una de los grandes de la Iglesia de África del Norte.

 

La Iglesia no puede atravesar la historia sin mártires, más bien, en estos últimos tiempos, muchos discípulos de Jesús han dado su vida hasta la muerte. Juan Pablo II lo recordaba, con orgullosa emoción, en la ceremonia del Coliseo, el 7 de mayo, durante el jubileo del 2000: “En la gran tormenta argelina, que se ha llevado decenas de miles de vidas, allí está la Iglesia de Argelia que no tiene ni apariencia ni potencia. Su presencia le ha costado 19 mártires en pocos años: un hermano marista, seis religiosas en Argel, cuatro padres blancos en Tizi-Ouzou, siete monjes trapistas del Atlas y Pierre Clavarie, obispo de Orán…” Todos han ofrecido su vida que era amor a Dios y al pueblo de Argelia, pueblo de su preferencia.

 

Nuestros 19 mártires representan una gama de humanidad muy variada: allí encontramos personas dóciles y con personalidad fuerte, los trabajadores en servicios cotidianos y los pioneros de misiones, los místicos y los poetas, los activos y los contemplativos, los de palabra y los del silencio. Han amado al pueblo de Argelia y son sobre este pueblo y sobre la pequeña Iglesia argelina una bendición de paz.

 

 

 

 

Oración

 

Señor Dios, Padre nuestro,

te alabamos por la pasión, muerte y resurrección

de tu Hijo, Jesucristo,

el mártir por excelencia,

del que viene toda salvación.

 

Has querido llamar

a compartir el martirio de tu Hijo

a nuestros hermanos y hermanas

de la Iglesia de Argelia:

Henri y Paul-Hélène, Caridad y Esther,

Jean, Charles, Alain y Christian,

Angèle Marie y Bibiane, Odette,

Christian, Luc, Christophe, Michel, Bruno,

Celestin y Paul y tu obispo Pierre

 

Por su intercesión te pedimos, Padre,

que se refuerce el dialogo, el respeto y el amor

entre tus hijos cristianos y musulmanes.

Bendice de forma especial al pueblo argelino,

de modo que sepamos darte gloria en paz.

 

Permítenos, Padre, invocarlos por…..

(precisar las gracias que se quieran pedir)

 

Y tu María, Madre tan amada por todos nosotros

y profundamente venerada en la casa del Islam,

escucha nuestra súplica e intercede

por nosotros a tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

 

 

 

 

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