Islam: historia y actualidad

UN TALLER DE  :  Mikel Larburu

Nacido en 1944 (Zumaia, Gipuzkoa). Padre Blanco. Vida misionera en Argelia y Provincial de los religiosos en los año 90.

Trabajo: profesor escuelas profesionales argelinas

  • 6 sesiones del taller: 1,15 de febrero; 1,15 de marzo; 5,19 de abril.
  • Horario: Una hora de 19 a 20
  • Lugar: una sala del primer piso.

 

Temas propuestos. Aunque sujetos a revisión por el ponente y los participantes en el Taller:

  1. Historia del Islam
  2. Misión multicultural desde el corazón herido de Europa
  3. Aspectos generales de Islam
  4. El Islam entre nosotros Europa y España
  5. El camino de la violencia yihadista
  6. El Islam en un mundo en crisis

 

TEXTO DEL PRIMER ENCUENTRO

 CHARLA-PRESENTACIÓN DEL ISLAM PARA EL GRUPO DE LOS CAPUCHINOS

 Me gustaría hacer hincapié en algunos temas más específicos del islam, que serían como asignaturas pendientes en la sociedad del siglo XXI. Por eso, esta exposición será parcial, como sobrevolando temas que me parecen importantes que tocan a la teología, el derecho musulmán, etc. Lo he hecho sobrevolando al mismo tiempo la historia porque,  desde el comienzo hasta nuestros días,  en cierto modo, esos problemas se colocan en contextos precisos y están a la base de todos los problemas actuales junto con la dominación extranjera.

Es muy pretencioso como tarea, pero quisiera que tengáis el gusto de seguir leyendo los libros que os aconsejé, y al mismo tiempo abrir caminos para los encuentros venideros, sea para determinar algunos temas concretos, y  (porqué no?) preparar alguna acción tipo encuentro con musulmanes, o elaborar algunas sugerencias para la enseñanza del Islam en las escuelas, por ejemplo.

 El Medio Oriente que hemos conocido en la segunda mitad del siglo XX es el resultado de una reconfiguración imaginada por las potencias coloniales europeas después de la caída del imperio otomano, en 1920. Ha durado 80 años. Estos equilibrios hoy en día se están poniendo sobre la mesa en todos los planos: fronteras, zonas de influencia, liderazgos…

Hasta el presente, un trío de grandes actores (Egipto, Siria e Irak) se disputaban la promoción del panarabismo. De estos tres países, dos están destruidos como entidades políticas: Siria e Irak. Y Egipto se ha replegado sobre sí misma y dudo que vuelva a ser un líder antes de mucho tiempo. De golpe, aparecen dos pretendientes actuales que Arabia Saudita, país artificial, que emana de una monarquía tribal y de un clero fundamentalista; y por otra parte Irán, que no es un Estado árabe.

 

 Las cuatro tareas desarrolladas por los eruditos modernistas.

  1. Hay que repensar la historia: “no hay una Edad de Oro del islam”.

-Desde el comienzo ha habido una interpenetración compleja entre la religión y las culturas en las que el islam se ha enraizado.

-A partir del s. Xi el islam se ha esclerosado. Por causa de la puesta en silencio la reflexión personal.

-Hoy, es el discurso fundamentalista que predomina, sin llegar a ser el discurso representativo de los musulmanes del mundo.

  1. b) Un nuevo enfoque de la ley.

Nota bene: podeis retomar las notas que adjunto de lo que hablamos en el primer

                Encuentro: La Chari’a y el Iytiyah.

  

EL CORÁN

(Ver las etapas de su composición en Anexo I)

 

El Corán no es un código jurídico y por lo tanto no puede dar respuestas a las cuestiones del mundo contemporáneo.

Uthman, tercer Califa, es conocido por crear el comité que produjo varias copias del texto del Corán tal y como existe hoy en día. La razón fue que varios centros musulmanes, como Kufa y Damasco , había comenzado a desarrollar sus propias tradiciones para recitar el Corán y escribirlo con diferencias de estilo.

Durante el tiempo de Uthman, momento en el cual el Islam se había extendido por todas partes, las diferencias en la lectura del Corán en diferentes dialectos de la lengua árabe se hizo evidente. Un grupo de compañeros, encabezados por Hudhayfah ibn al-Yaman, vino a encontrar Uthman y le instó a “salvar  la comunidad musulmana antes de que aparecieran las diferencias del Corán”. Uthman obtuvo el manuscrito completo del Corán de Hafsa, una de las esposas del profeta Muhammad a la que se le había confiado para conservar el manuscrito desde que el Corán fue compilado integralmente por el primer califa, Abu Bakr. Uthman, de nuevo, convocó a la primera autoridad para compilar, Zayd ibn Thabit, y algunos otros compañeros para hacer copias del manuscrito. El estilo de árabe dialectal utilizada fue la de los Quraysh tribu a la que el profeta Muhammad pertenecía. Por lo tanto, este estilo se destacó sobre todos los demás.
Zayd y sus asistentes produjeron varias copias del manuscrito del Corán. Uno de cada, fue enviado a todas las provincias musulmanas con el fin de que todos los materiales del Corán, ya sea copias fragmentarias o completas, fueran destruidos. La aniquilación de estos documentos externos al Corán unificado, seguía siendo esencial a fin de erradicar las incongruencias bíblicas, contradicciones o diferencias de importancia en el dialecto del texto habitual del Corán. El califa Uthman conserva una copia para sí mismo y le devolvió el manuscrito original de Hafsah.
Mientras que chiíes y suníes, aceptan el mismo texto sagrado, el Corán, algunos afirman que la disputa chií de la versión actual, es decir, se suman otras dos suras conocido como al-Nurayn y al-Wilaya.

 3.- Una nueva interpretación del Corán.

Tradicionalmente la exégesis musulmana  se funda sobre el Corán y los Hadiths del Profeta  y de sus compañeros. La mayoría de los comentarios contemporáneos no toman ningún  riesgo sobre una interpretación actual de la Palabra de Dios de miedo a aventurarse en caminos dudosos.  Hay que repensar el estatuto del texto y de la inspiración coránica.

  • La revelación no puede ser ya considerada como un dictado literal que viene de Dios.
  • Se debe considerar como un mensaje dado por la mediación de Mohammed.
  • El profeta es “transmisor material”. Años de escucha y meditación sobre la Palabra

que  tocaron su corazón y dió testimonio con sus propias palabras.

  • Así el Corán puede ser a la vez Palabra de Dios y palabra del Profeta.
  • El Corán es pues un libro literario y espiritual que no tiene ninguna pretensión ni

Científica ni histórica.

 

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 La gran pregunta que se ha planteado el Islam  a lo largo de su historia es: ¿El Corán es increado o creado?

La respuesta es más compleja para  los pensadores modernistas que para los fundamentalistas, por la sencilla razón de que los modernistas intentan tener en cuenta la complejidad del mundo moderno.

Es verdad; es la pregunta del millón! Desde el momento que uno de los atributos de Allah (Dios) es la Palabra, la respuesta no es evidente ni siquiera para nosotros. Es verdad que hay una expresión en el Corán sobre la preexistencia del “el-luh ua el kalâm” (La tabla y la pluma) o también llamado “Umm el-Kitâb”, que Dios dictó a Mohammed, el dia 27 del Ramadán.

Para que entendamos comparativamente , Corán (Qur’an) significa “recitación”; por lo tanto  no es una lectura. Cuando nosotros leemos, aplicamos automáticamente un espíritu crítico, una epistemología. ¡No es el caso de la recitación!

Hemos llegado al punto donde ponemos en cuestión la Palabra de Dios que ha sido puesta por escrito.

En el texto coránico.

Para comprender el Corán tenemos que retomar el proceso histórico que ha permitido pasar de la Palabra revelada al texto coránico escrito. Muchos de los autores modernos recurren a la crítica histórica (Md Arkoun, Rachid Benzine y un largo etc.). La revelación coránica llega en una época y una cultura precisa: no podemos tomar el texto si no estudiamos el imaginario religioso de los hombres de la época, los recursos lingüísticos que poseían, su representación del cielo o su relación a lo sobrenatural. Este tiempo inaugural es como el molde donde se fue fraguando el islam. En ese momento la palabra no se dirigía a los musulmanes. No lo eran todavía. Así es como emplea el término “Oh vosotros , creyentes” más de mil veces, mientras que el término “musulmanes” es muy raro (unas 75 veces). Por lo tanto el discurso está dirigido a personas que estás imbuídas por otras creencias de la antigüedad tardía, y que hay que tener en cuenta. La palabra “musulmán” es muy tardía (Abdelmalik: ya en tiempo de las Cruzadas…..).

Es una revelación que se inventa como resultado de múltiples tradiciones: antiguas religiones de los árabes, divinidades nabateas, cristianismo y judaísmo seguramente marginales o en disidencia de Bizancio y judaísmo de Bagdad, elementos de religiones persas, zoroastrismo, y maniqueísmo. Por eso no se puede estudiar el Corán sin tener en cuenta estas realidades. Es una Palabra que se ha inscrito en un tiempo y en una historia que ha utilizado los recursos para articular  y dar un sentido a su primer auditorio.

 

LA TRADICIÓN (HADIZ y SUNNA)

Iden de lo mismo para el Profeta el islám. Lo que sabemos del Profeta lo tenemos por lo que nos han transmitido la tradición musulmana. La tradición buscaba cómo dotar la comunidad islámica que se encontraba en plena construcción de una memoria original cuyo pivote era la figura profética. La tradición nos habla del profeta como “figura” profética. La tradición nos aclara Mohammed como hombre, en una sociedad determinada gracias a los estudios históricos, antropológicos, la sociología y la cultura y ritos de su sociedad.

La crítica histórica vuelve a dar vida al texto que no ha acabado de hablarnos, hoy. Por lo tanto, sirve para los musulmanes creyentes para quienes el Corán es fuente de vida y para todos nosotros fuente de innumerables preguntas.

Un debate que todavía hoy permanece abierto es el referente a cómo se trasmitió este conjunto de conocimientos de una generación a otra. Con casi total seguridad se debieron emplear desde el principio métodos orales y métodos escritos para trasmitirlo.

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Sin embargo, al haberse expresado una temprana oposición contra el registro del conocimiento religioso (dejando aparte el Corán), la forma escrita tardó probablemente entre dos y tres siglos en arraigar permanentemente.

Una tradición se llama hadiz que literalmente significa narración, anécdota… El hadiz tiene dos componentes: el asunto que trasmitía y la cadena de trasmisores (isnad).  Esta cadena podía remontar al Profeta mismo, a un Compañero, o un sucesor. Un hadiz es tanto más verdadero (sahih) cuanto más la cadena sea segura. La joven esposa del Profeta es la trasmisora por excelencia.

Así el Corán,, los dichos divinos y el hadiz profético forman un continuum de revelación, no siempre fácil de separar la autoridad divina de la profética.

El estudio del Libro incluía prestar atención a la gramática y al léxico árabes, así como a la colección de diversos dichos del Profeta, de sus compañeros y sucesores. Poco a poco fue apareciendo un grupo de sabios, conocidos como ulemas que eran trasmisores y custodios de la divulgación de conocimiento religioso a la umma. Al principio un grupo no estructurado pero que les unía un propósito común, hasta adquirir un mayor status, pero sin llegar nunca una jerarquía clerical. El sentimiento de pertenecer a una comunidad se convirtió en el lazo afectivo y efectivo que unía entre sí a los individuos.

Estas son las dos fuentes de la revelación islámica

 

La FITNA (Cisma)

Alí, hijo de Abu Talib, fue adoptado por Mohammed y Jadiya. Después de la Hégira, se reunió con el Profeta y se casó con su hija Fatima, por una suma simbólica. Tuvieron cinco hijos, los más célebres al-Hasan y al Hussein. A la muerte de Muhammed entró en conflicto con Abu Bakr. Se mantuvo alejado de la política pero representaba en la Comunidad de los Creyentes el guía espiritual de los fundamentos islámicos. Cuando murió el califa Utman, aparentemente sin que Alí tomara parte, se produjo la “gran división”, siendo desacreditados los Omeyyas, favorecidos por Utman. Alí seguramente fue elegido califa. Pero con la sublevación de Egipto, Siria y La Meca, e Irak por los omeyas, se dio la “Batalla del Camello”, y en fin, en Siria contra Mwauyya donde lucharon en la llanura de Siffin. Mw’awiya, ordenó a sus soldados de enarbolar en las puntas de sus lanzas ejemplares del Corán, convocando así ambos ejércitos a dirimir sus diferencias según los textos coránicos. Alí aceptó dirimir la cuestión sobre esa base. Sin entrar en detalles, los chiítas, partidarios de Alí y por él de la legitimidad de la familia del Profeta contra la tribu de los Qureych.  Alí, cuarto califa, muere asesinado. Solo un miembro de la familia del Profeta puede sucederle, su hijo el-Hasan que abdica en Mu’wuiya, sobrino de Utman y gobernador de Siria  por la amnistía  de los chiitas. Hasan muere envenenado y los chiís proclaman a su hermano Huseyn, pero muere asesinado junto a sus partidarios en Kerbala. Esta muerte crea en el chiismo un fuerte resentimiento: motivaciones pasionales y un gusto por el martirio. Desarrollan una doctrina: el Imán está divinamente inspirado; en ambiente hostil pueden practicar la disimulación (taqqiyya). Esperan la venida del Imán legítimo (el esperado mesías, el-Mahdi) en un futuro lejano. Importante: consideran que el Corán es creado y no increado como piensan los sunnís.

Durante el primer período del chiismo (chi’at Ali: la faccción de Ali) se suceden los santos imanes hasta la “gran ocultación” del duodécimo imán. Constituyen un clero. Lo profesa casi unos cien millones de iraníes; hay fuertes núcleos en Irak (Kerbala, Nayâf). También en Líbano,  Siria, India, Pakistán. Es una forma diferente de vivir el islam con una sensibilidad dolorosa y una insistencia sobre los valores del heroísmo. Esperan así la llegada de el-Mahdi que hará reinar la justicia.

Por lo tanto, el conflicto o la guerra civil (fitna) fue sobre todo político, pero no dejó de tener implicaciones religiosas para la comunidad.  Desde entonces, la umma se dividió en función de concepciones opuestas referentes a la salvación.

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La mayoría, aunque con grados diferentes de compromiso, se puso del lado de los victoriosos omeyas y forjó la corriente principal de la cultura islámica, es decir la corriente sunní. Los perdedores, los partidarios de Alí, forjaron una identidad propia que les iba a sostener a lo largo de los siglos en su status de minoría religiosa. Como ha dicho alguien: “una actitud mental que se niega a admitir que la opinión mayoritaria es verdaderamente la verdadera o la correcta, y que, por el contrario, formula una defensa racionalizada de la excelencia moral de la minoría perseguida y combativa”.

Cuando Ali aceptó el arbitraje entre Ali y Mwauiya, un grupo radical se separó los hauarich (los que salieron). Es la secta de Ghardaïa con los que he convivido tantos años.

La árabe mantuvo su posición dominante como medio de aprendizaje religioso. En muchas regiones , la lengua persa fue tomando un campo amplio, no solamente en la literatura y la lírica, sino también en la religiosa. Una aportación importante en lenguapersa fue el inmenso comentario de Tabari que luego fue traducido al árabe. De hecho, los persas, así como los bereberes de África del Norte,  difieren de otros pueblos islamizados, en que poseían una cultura lo suficientemente fuerte como para adoptar la nueva fe y mantener al mismo tiempo sus rasgos diferenciales.

 

Las cuatro grandes escuelas teológicas del islam sunní.

 En este proceso de autodefinición, un término  se forjó “sunna”. Es un término que está ligado al Profeta, en el sentido que, si el Corán no daba salida a una cuestión importante, se recurría al la sunna del profeta (la tradición del profeta o de los primeros compañeros compañeros: los Salaf) porque la compilación final del Corán no se hizo hasta un siglo más tarde de la muerte del profeta. Por lo tanto, la sunna es la segunda fuente del pensamiento y del derecho islámicos, a veces tan importante como el mismo Corán.

En la elaboración del derecho y sus métodos, ocupan un lugar especial cuatro ulemas  juristas, considerados los fundadores de las escuelas jurídicas suníes. En conjunto, estas cuatro escuelas representan la comprensión sunní de la shari’a.

 En la elaboración del derecho y sus métodos, ocupan un lugar especial son cuatro ulemas juristas, considerados los fundadores de las cuatro escuelas jurídicas suníes:

-Escuela hanafí.

El primero fue Abu Hanafa, originario de Kufa (Irak): hombre culto, piadoso y de practicar las buenas obras. Se duda si conoció personalmente a los Compañeros del profeta. Estuvo en la cárcel  y casi ninguno de sus escritos se han conservado. Exponente del la analogía (qiyyas) y los juristas de Medina y la Meca le miraban con malos ojos. Es la escuela más extendida, impuesta en Oriente por los otomanos. Da más libertad al pensamiento y hoy en día es la escuela que siguen la mitad de los musulmanes del mundo. Se le atribuye el dicho:”Las diferencias de opinión en la comunidad son signos de misericordia divina”.

-Escuela Malekí.

El segundo jurista fue su contemporáneo de Medina, Abu Malik ibn Anas. Tenía una profunda devoción por las tradiciones del Profeta, que solo transmitía en estado de pureza ritual y así captaba  mejor la profundidad de las palabras del Profeta. Su trabajo importante fue “El camino andado”, es decir, la costumbre acordada; es uno de los textos sobre derecho que se conservan. Contiene aproximadamente dos mil tradiciones  (hadiz). El libro está clasificado en temas legales: primero los ritos de la oración, ayuno… y termina con los capítulos sobre ventas y créditos.

 

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Hace a menudo referencia al Corán y a la sunna del Profeta, así como a las viejas tradiciones y costumbres medinenses (es la escuela de Medina que utilizaba el consenso (ijmâa) y el razonamiento por analogía. Se extendió sobre todo en Al Andalus y en África del Norte (más adaptada a la mentalidad berebere), así como en África del Oeste.

-Escuela Shafi’i.

Abu Shafi’i, descendiente del Profeta, comenzó sus estudios en La Meca, fue sin duda el más influyente entre sus contemporáneos pero le siguieron un menor número de musulmanes. Se trasladó a Medina muy joven donde estudió con Malik y conoció discípulos de Abu Hanifa, hasta que se trasladó a El Cairo. Escribió mucho y sistemáticamente. Pulió y sistematizó el pensamiento jurídico. Su libro más conocido es La Epístola (Er-Risala). Partía de la idea de que toda la Chari’a podía derivarse del Corán y de la Sunna estrictamente del Profeta. Escuela mayoritaria solo entre los suníes de Egipto, del África Oriental y del Océano Índico.

-Escuela hanbalí. Su fundador es Ahmed Ibn Hambal de origen irakí. Es el más rígido defensor de la tradición. Defendió la doctrina del Corán increado. De esta mentalidad retrograda, la más dura y acentuada de las cuatro escuelas sunnís. También se inspiró su teología en un ámbito totalmente puritano. Con él cesa el período creativo del derecho, y claro está, el I^ytihad o esfuerzo de aggiornamiento de islam en el devenir de su historia. De tendencia Hambalí son también los wahabíes, corriente a la que pertenece la actual dinastía reinante en Arabia Saudí que promueve una interpretación francamente fundamentalista.

 

(Ver Anexos III, es decir, la Chari’a y el Iytihad).

-Nos quedaría la corriente o la escuela Mu’tazilita.

El objetivo principal de esta escuela era presentar los dogmas del Islam dentro de un sistema coherente e inteligible, consecuencia del uso de la razón. Fueron  los primeros teólogos de vanguardia que osaron desafiar a la élite intelectual no musulmana. Probablemente nació este movimiento en Basora, ciudad adoptiva de al-Hasan, hijo del yerno del profeta. El movimiento floreció durante reinado del gran califa Harun er-Rachid (IXº) también en Bagdad, al menos durante un cuarto de siglo. La alianza del movimiento con el poder terminó bruscamente con el califa al-Mutawakkil. Aunque el movimiento nunca recuperaron el poder político, sin embargo su influencia intelectual duró hasta el s. XIº. Algunos se unieron a la mayoría moderada shi’i y otros siguieron creyendo en el poder explicativo de la razón y se convirtieron en filósofos, formulando la doctrina mu’tazilita en otro cuadro diferente. En la actualidad, existe un movimiento por hacer renacer esta doctrina dentro del modernismo islámico.  6

 

Distribución geográfica de los madhab.

(Leer el Anexo I)

 Situación geográfica  de la expansión musulmana.

Expansión árabe en tiempos de Mahoma en la zona I, Abu Bakr en la II,Omar en la III y Uthman en la IV.

Durante sus primeras décadas, el islam se extendió rápidamente hacia el noreste hasta Mesopotamia y Persia; y al oeste hasta Siria,Palestina y Egipto (las provincias más ricas del Imperio bizantino).

El islam penetró en el mundo cristiano y greco-romano poco después de la muerte de Mahoma. Durante el reinado de los Omeyas, la expansión continúa, las conquistas se hacen por vía terrestre hasta el Magreb a fines del siglo VII, y llegan a costas españolas comenzando el siglo VIII.

El siglo VIII se caracteriza por la férrea resistencia del Imperio bizantino, pero también en el interior del mundo musulmán. La agitación es a la vez política y religiosa. Se observa entonces la unificación y la arabización del Imperio (por la lengua, la moneda, la administración), como consecuencia de su islamización (las escuelas son instituidas para aprender el Corán, los juicios son llevados a cabo para responder al derecho musulmán).

Pero hay numerosas secesiones político-religiosas. En efecto, los abasíes fundaron Bagdad. Hay entonces un desplazamiento del centro político hacia el este, que por consecuencia le transferirán corrientes llegadas desde el extremo oriente, pero también significará un desequilibrio pues el centro está alejado del oeste del Imperio. Esto arrastrará las secesiones que derivarán en la formación de tres grandes zonas donde emergerán los califatos.

Estas son las zonas abasífatimí y andalusí; se puede aún hablar de unidad religiosa entre los sucesores de Mahoma.

En el siglo IX y el siglo X, el Imperio árabe-musulmán no se expande más, estando sometido a presiones exteriores crecientes.

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 Mapa de las conquistas del Imperio otomano hacia 1683

En el siglo IX, empieza el avance de los pueblos turco-mongoles de la región de las montañas Altai y del lago Baikal hacia el oeste; estos pueblos progresivamente se islamizan. Más tarde, debido al llamado de refuerzo hecho por el califa abasí para calmar las agitaciones, poblaciones turcas llamadas selyúcidas se instalan en Bagdad en el siglo XI.

El islam se extiende en Asia Menor y en la India. Un príncipe afgano convertido al islam instaura un sultanato en la India. Hay diferentes familias influyentes en las tribus turcas en Asia Menor, y la familia Osman, instalada cerca de Estambul, va a emprender la conquista de Asia Menor y de los Balcanes. Constantinopla cae en 1453. La expansión del islam en Europa se debió a las exitosas campañas militares que llevaron a cabo los otomanos, en particular sobre los Albaneses y sobre los eslavos de Bosnia.

El Estado islámico quiere borrar las fronteras de 1916

El Medio Oriente que hemos conocido en la segunda mitad del siglo XX es el resultado de una reconfiguración imaginada por las potencias coloniales europeas después de la caída del imperio otomano, en 1920. Ha durado 80 años. Estos equilibrios hoy en día se están poniendo sobre la mesa en todos los planos: fronteras, zonas de influencia, liderazgos…

Hasta el presente, un trío de grandes actores (Egipto, Siria e Irak) se disputaban la promoción del panarabismo. De estos tres países, dos están destruidos como entidades políticas: Siria e Irak. Y Egipto se ha replegado sobre sí misma y dudo que vuelva a ser un líder antes de mucho tiempo. De golpe, aparecen dos pretendientes actuales que Arabia Saudita, país artificial, que emana de una monarquía tribal y de un clero fundamentalista; y por otra parte Irán, que no es un Estado árabe.

+¿Cómo explica la escalada permanente entre los grupos islamistas?

Es consecuencia de los fracasos precedentes. Los movimientos islamistas, como los Hermanos musulmanes, por ejemplo, nunca han conseguido implantar un Estado islámico.

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Después de las revoluciones (Primaveras árabes), asistimos, contrariamente, en Túnez como en Egipto, a una recuperación del nacionalismo. Tanto es así que hoy una franja fuerte de neofundamentalistas sostiene que es un engaño, y que habría que islamizar directamente la sociedad.

 El Medio Oriente que hemos conocido en la segunda mitad del siglo XX es el resultado de una reconfiguración imaginada por las potencias coloniales europeas después de la caída del imperio otomano, en 1920. Ha durado 80 años. Estos equilibrios hoy en día se están poniendo sobre la mesa en todos los planos: fronteras, zonas de influencia, liderazgos…

Hasta el presente, un trío de grandes actores (Egipto, Siria e Irak) se disputaban la promoción del panarabismo. De estos tres países, dos están destruidos como entidades políticas: Siria e Irak. Y Egipto se ha replegado sobre sí misma y dudo que vuelva a ser un líder antes de mucho tiempo. De golpe, aparecen dos pretendientes actuales que Arabia Saudita, país artificial, que emana de una monarquía tribal y de un clero fundamentalista; y por otra parte Irán, que no es un Estado árabe.

El Acuerdo Sykes-Picot, firmado el 16 de mayo de 1916, fue un acuerdo secreto entre Gran Bretaña y Francia para dividirse los territorios del Próximo Oriente en caso de obtener la victoria en la guerra contra los Imperios Centrales; el Imperio ruso y el Reino de Italia dieron su aceptación. Debe su nombre a los negociadores del pacto, sir Mark Sykes, en representación de Gran Bretaña, y François Georges-Picot por Francia.

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La ofensiva del grupo armado Estado Islámico (EI), antes denominado el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que comenzó en junio pasado, y la declaración de un califato en parte de Siria e Irak, afectará profundamente la configuración de fronteras, economía, control de fuentes energéticas y demografía de Oriente Próximo.

Las alianzas políticas se basan crecientemente en las identidades religiosas, en particular en torno a la fractura suní-chií, pero condicionadas a conveniencias estratégicas y pragmáticas no siempre sencillas de seguir. El Estado Islámico ha declarado su intención de alterar las fronteras que impuso el sistema colonial, especialmente mediante el tratado Sykes-Picot de 1916. Francia y Gran Bretaña planificaron entonces el futuro de las provincias árabes del Imperio Otomano sin atender a las particularidades étnicas, tribales o religiosas de los habitantes de esos territorios. Patrick Cockburn, en London Review of Books, dice que “el nacimiento de un nuevo Estado creado por EI es el cambio más radical en la geografía de Oriente Medio desde el tratado Sykes-Picot”.

A estas divisiones arbitrarias se sumaron la corrupción represiva de los Estados poscoloniales que se constituyeron en la región después de la Segunda Guerra Mundial, la creación del Estado de Israel en 1948, diversas guerras e intervenciones internacionales y la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003. La huida de las tropas iraquíes frente al avance de EI y la corrupción que afecta a Irak son dos signos del mismo problema: el Estado Islámico se erige frente al Estado “apóstata” creado por la invasión de Estados Unidos. Sin Estados inclusivos que representen pactos sociales entre minorías y mayorías, Siria e Irak se desintegran con un imprevisible impacto regional.

En Líbano, por ejemplo, las tensiones entre la población suní y la chií son crecientes debido a la guerra en Siria. El grupo político-militar Hezbolá, un Estado dentro del Estado libanés, opera en ayuda del régimen de Bachar el Asad, mientras que la presencia de un millón de refugiados sirios (21% de la población) y medio millón de refugiados palestinos que viven en condiciones miserables dificulta la cohesión de un país construido sobre un frágil pacto entre grupos con diferentes identidades religiosas.

 

TEXTO DEL SEGUNDO ENCUENTRO

 EL SUFISMO

 

Introducción: ¿Por qué el fenómeno del sufismo, hoy en día, está en boga?

Antes de entrar en el tema propiamente dicho, vamos a ver las razones por las que el sufismo musulmán está en auge. Y añado rápidamente, que este fenómeno no es exclusivo del islam, sino que en cierta forma toca a todas las religiones institucionalizadas, con algo más que una admiración por las religiones o pensamiento orientales. Con ello quiero decir por una parte, que los análisis que poseemos para nuestra propia religión, en gran parte valen para el sufismo en el islam. Pero por otra parte, no debemos perder de vista que el sufismo pertenece al islam con todas las de ley y que hace parte integrante del núcleo central del islam, tanto es así que Ibn Taymiyya (más que ortodoxo, donde los hay) declare que “el islam es un sin sentido sin esta intimidad entre Dios y el hombre, relación íntima en el corazón del ser”. El “uns” (la intimidad) y el “qurb” (la proximidad) son dos términos coránicos. La religión islámica es espiritual, basada sobre el “ihsan” (las buenas obras) tanto como en el “iman” (la fe) y el “islam” (sumisión).

Sin embargo, hoy, la religión islámica está desequilibrada; el acento está puesto sobre el ritualismo excesivo cortado de la interioridad y del sentido. Está instrumentalizado por los problemas geopolíticos, por costumbres y reducido a una caricatura cada vez más ritualista. Visión ampliamente extendida por los medios de comunicación. Un ejemplo concreto es la palabra “djihad”, literalmente “esfuerzo interior sobre sí mismo”, y que lo traducimos como combate, igual a terrorismo. Lo mismo para “Chari’a” que quiere decir “camino” hacia la fuente. Quieren de nuestros días congelar la chari’a, cuando en realidad es una construcción humana, que ha ido tomando de otros sistemas jurídicos, como por ejemplo el código bizantino. Nos preguntamos: ¿dónde se encuentra hoy el espíritu de búsqueda y de misericordia, en el ritualismo actual? La chari’a debe responder a los desafíos de nuestra época por el iytihad, que debe ser una búsqueda permanente de un proyecto de vida que permita encarnar la Misericordia que vehicula el mensaje coránico: “Misericordia divina que abraza todo”. El fiqh o derecho musulmán significa literalmente “meditación, reflexión intensa”, y primeramente sobre el Corán. De acuerdo, qué decir de la búsqueda de un cuadro flexible para acompañar el ser humano en su vida y no esclavizarle, y no0 aplastarle con prescripciones de otros tiempos y otras culturas.

Y sin embargo, la liberte en el islam es axial; excluye todo sacramento y todo clero. Nada más alejado del islam el pensamiento único: se lee en el Corán: “En religión no hay coacción”. Esta libertad es una inmensa responsabilidad para la persona  humana que es según el designio divino el “khalifat Allah”, el representante de Dios en la creación. El mismo Profeta respondía a ciertos compañeros deseosos de legislar sobre tal o tal aspecto de la vida: “Dejadme a mí mientras que yo os dejo”. Siendo sentido de la frase el de acercar al ser humano esta Presencia inmanente, a esta proximidad divina, teniendo en cuenta que cuando apareció el Islam histórico, Dios estaba considerado como el Transcendente, inaccesible por las religiones de la época.

En conclusión de esta introducción, diría que “el mundo es mismo es una nostalgia de Dios”. Esta es la idea fundamental del sufismo. Por eso el islam místico, el islam sufí acepta la pluralidad, la actitud de cuestionarse y la aceptación de la pluralidad de las interpretaciones. En la diversidad de las manifestaciones religiosas, está la unidad del mismo amor. Desgraciadamente, hoy se ha creado una máquina de guerra contra el sufismo, por la atracción que ejerce sobre todo sobre los jóvenes, en muchos casos, como entre nosotros, que están sin brújula. Esta máquina de guerra la lidera sobre todo los estados de la península arábiga,  discurso sostenido gracias a las redes sociales, propagandistas del  “islam puro”. La segunda conclusión que se impone es la articulación entre la fe y la razón. El islam está de nuevo en la historia confrontado básicamente a la abertura y al esfuerzo de interpretación, sobre todo los jóvenes. Y mi impresión es que este renuevo vendrá sin duda de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania… allí donde el islam es minoritario.

1.- ACONTECIMIENTOS HSTÓRICOS EN LOS ALBORES DEL ISLAM

Las rápidas conquistas del islam aportaron a los primeros musulmanes que salían de su árida Arabia, riquezas hasta entonces insospechadas. La consecuencia lógica fue el lujo, un enriquecimiento desenfrenado y todos los vicios que invadieron los espíritus de aquellas gentes.

Con el acceso al poder de Mu’awiya, fundador de la dinastía Omeya, que duró 90 años, se vio obligado a fortalecer el califato, transformando el legado teocrático del Profeta en un Estado secular, dominado por la aristocracia árabe. Esta situación la resintieron dolorosamente la gente pobre y piadosa, reaccionando contra los Califas Omeyas, y así, en Madina y en otros centros un cierto número de musulmanes reaccionaron contra el laxismo creciente consagrándose a la vida espiritual.

En este ambiente, los ‘Abbasíes toman el relevo abriendo el acceso al poder a elementos no árabes. La sociedad evoluciona, la Administración, la vida urbana llegan a un nivel de desarrollo cultural de gran exquisitez. Iraq se convertirá en el centro político y cultural entre los siglos VIII y IX. El declive de la vida religiosa queda consagrado con el traslado de la capital desde la ruda y ascética Arabia. Sin embargo es en Bagdad, ilustre y cultivada, llegará el día en que sobre las ruinas del antiguo imperio persa la decadencia se consumirá.

Pero Bagdad, y en general Irak, será el nuevo foco de la cultura. Allí traducirán a Aristóteles y Platón al árabe introduciendo de esta manera el razonamiento lógico. A la ortodoxia musulmana, hasta entonces imperante, se le opondrá la nueva tendencia: el Mu’utazilismo. Su tesis principal era que la razón humana podía y debía demostrar racionalmente la existencia de la naturaleza de Dios. Defendieron pues, la razón y el libre arbitrio, y el Corán creado, no eterno. Esto durará hasta el s.XI.

En este ambiente se encarnaron los místicos o sufís, y así fundaron escuela especiales donde explicaban sus experiencias personales. No hay que extrañarse si en un tal ambiente de declarado universalismo la Mística musulmana o Tasawwuf recibió influencias hindúes, iraníes e incluso cristianas.

El punto de partida de las especulaciones intelectuales, reflexiones teológicas, discusiones históricas era la lengua árabe, y como única fuente uniforme y unificada hasta aquel entonces existente era el Corán, por ello, el punto de partida tomado fue el Libro Santo.

 

2.- EL SUFISMO: UNA MANIFESTACIÓN DE LA VIDA RELIGIOSA MUSULMANA

Todas las tradiciones religiosas tienen un aspecto místico (misterioso) que envuelve el misterio tras el velo que separa al hombre del Superhombre. Y siempre ha habido hombres cuyo más ardiente deseo fue traspasar ese velo. De hecho, esos individuos o grupos de todas las religiones no están satisfechos de lo que les ofrecen sus sistemas establecidos; anhelan la comunión personal con Dios. Esas almas atrevidas se aventuran a sumergirse en un mar ignoto.

Estas palabras nos describen a grandes rasgos lo que podríamos llamar el meollo del místico y de su vida. El místico, el sufî, se basa fundamentalmente en su experiencia personal e individual razón por la que nos parece sumamente difícil sistematizar el Sufismo. No cabe duda de que en una sociedad tan compleja como la árabe de principios del Islam y época de conquistas, en la que convivían musulmanes, judíos, cristianos, agnósticos, zoroastros, budistas, etc. … las manifestaciones místicas tenían que ser muy diversas.

 

La palabra Sufismo.

Hemos dicho que la palabra “Misticismo” significa “algo relacionado con el misterio. Y tiene más de una acepción religiosa. Por lo que se refiere a su equivalente árabe “Al Tasawwuf” se han propuesto más de 1 000 etimologías, pero no hay duda de que la palabra viene del árabe “SUF” (lana) que era el hábito de lana blanca que llevaban los monjes y ascetas cristianos de Oriente Medio.

 

 

Antes del s. III, llevar el “suf” era únicamente  signo de un voto individual de penitencia, pasando después a ser un hábito religioso monástico secular y por el que se marcaba la pertenencia a un grupo de sufís. Es fácil de comprender se dio el nombre de “sufí” a los místicos musulmanes. A partir de los años 800 la palabra alcanza ya su uso general.

 

La definición.

Quizá la mejor definición la haya dado un antiguo canciller de la Universidad de París a comienzos del s. XV. Dice: “Es el conocimiento de Dios por la experiencia a la que se llega en el abrazo del amor unificador”. Esta definición engloba los dos polos de la experiencia mística: un conocimiento experimental que tiene su cima en el amor que obra en la persona la unificación del ser.

 

Nacimiento y evolución.

Los sufîs nacieron como individuos o pequeños grupos de creyentes humildes, sencillos, y piadosos, preocupados por mantener la piedad original contra las tentaciones de riqueza y el poder que hemos visto surgieron con las primeras  conquistas del islam. Su característica esencial fue su fidelidad al Corán, al Islam que habían recibido y trataron de interiorizarlo. Y así, estos grupos, a pesar de las enormes dificultades, nunca trataron de apartarse de la comunidad. En sus orígenes los sufîs se caracterizan por una fuerte tendencia al ascetismo, para ir evolucionando con el pasar del tiempo hacia formas superiores de espiritualidad culminando con la identificación por amor con Dios. Frente al Dios seco y muerto de los teólogos clásicos, los sufîs buscan un Dios personal, cálido, íntimo del hombre, en su corazón.

 

La reacción antiascética no tarda en producirse y entonces los aristócratas se inventan un conocidísimo hadiz: “Lâ rahbaniyya fi-l-islam”. Es decir “no existe vida monástica en el Islam”. Nacido en la oposición, el sufismo es atacado por el Islam oficial u ortodoxo.

Podemos decir que durante los tres primeros siglos que siguieron a su aparición el Sufismo fue practicado individualmente o en pequeños grupos.  Después evolucionaría  y los sufîs se reagruparán en torno al ribât (fortaleza) fundando así pequeñas comunidades –semejantes a las órdenes monásticas- bajo la guía de un jefe supremo espiritual. A pesar de vivir en comunidad, la mayoría de los sufîs no eran célibes.

Su experiencia la describen como un viaje cuya meta será la unión con la divinidad. Estos viajeros tienen ante sí un largo sendero, un camino difícil. El sufî recordará muchas moradas a lo largo del camino experimentará diversos estados.

Nacido dentro del Islam con tendencia al ascetismo (penitencia, mortificación, renuncia) se desarrollará y culminará en los siglos III y IV de la Hégira(IX y X C.), con los grandes sufîs, heraldos del amor divino. El proceso y posterior crucifixión de Al-Hallây (309/922) marcará al sufismo que se orientará hacia la unidad de testimonio para después dividirse en Sufismo ortodoxo (s.IV y V) y en Sufismo monista, filosófico o poético. Y a partir de este momento habrá una ola de teorizadores el sufismo y será la época en la que aparecerán los grandes tratados, cuyo centro será Bagdad. Su decadencia comienza en el s. XII al tiempo que otro fenómeno cogerá las riendas, un fenómeno popular que convertirá al sufismo en un rito popular: es el nacimiento de los TURUQ o cofradías místicas que tuvieron una gran influencia política, social y religiosa. Así, el Sufismo que había empezado con individuos, acaba como institución que en nuestros días tiene gran influencia sobre todo en África Negra.

El Sufismo, casi desde los comienzos, tuvo cierta inclinación hacia la especulación mística. Los sufîs reafirmaban una y otra vez que para estar seguros de sus posiciones no tenían que salir del Corán. Es más, su justificación la buscaban y la encuentran en el Corán.

“Dios está más cerca del Hombre que su vena yugular” (50,15/16)

“Cuando te preguntan mis siervos acerca de mí, diles que estoy cerca, que respondo al ruego del que me pide cuando Me invoca (2, 182)

En conclusión, el Sufismo ha supuesto un intento importante de acercamiento a Dios por caminos distintos a los de la Ortodoxia islámica.

 

3.- ALGUNOS EJEMPLOS DE SUFÎS

– Rabi’a el ADAWIYYA (713-801). El segundo siglo está dominado por la encantadora Rabi’a que nace, vive y muere en Basora. Será la cantante del amor desinteresado de Dios (Hubb). De familia muy pobre, vendida como esclava, su pobreza será el estigma y el honor de su vida. Escogió el celibato por amor a Dios y del amor de Dios a los seres creados. “¡Dios mío, qué larga es la lejanía sin Ti! ¡Oh, Amor del corazón, fuera de Ti nada tengo!” (Pág. 16 y 94)

-Abdallah Al-Hallây. Seguramente fue el más célebre ejemplo del auténtico misticismo sufî. Nace en Irán el s. III, cuando los juristas y teólogos comienzan a perseguir el Sufismo. Este fue el siglo de oro del Sufismo. Los doctores e la ley iban directamente contra el Amor de Dios y el amor Dios-hombre. Sabe muy bien que no es Dios, pero se ve transcendido por Él, penetrado por Dios hasta perder su identidad humana sumergida en Dios. Pero su experiencia extática en el estado unitivo le arrastró hasta el punto de identificarse casi con Dios. Su célebre frase “Anâ el-haqq” (Yo soy la verdad) le valió la condena. Murió crucificado, diciendo: “Perdónalos, Señor, y sé Misericordioso con ellos”. (Pág. 83, 87 y 98)

-Al-Gazali (conocido por Algazel). Es la figura máxima del pensamiento religioso musulmán, nacido en Irán. Educado en pleno ambiente sufî aunque estas prácticas no le hicieron mucha mella. Gran teólogo y jurisconsulto. Su gran mérito consistió en llevar a cabo una síntesis coherente de la doctrina del Islam en la que el teólogo es la cabeza, el filósofo la función racional, el sufismo el corazón y el derecho el brazo operativo. Retirándose finalmente a Bagdad en donde practica un austero sufismo. Para él, y esto es importante, el sufismo descubre la auténtica herencia del Profeta Mohammed. Se ha podido comparar a las Confesiones de San Agustín. Reconcilió los puntos de vista de los sufîs con los de la ortodoxia. (Pág. 44 y 46)

-Con Ibn al-Arabi (s. VI-VII/XII-XIII) llegamos al Sufismo filosófico monista o poético. Nacido en Murcia, muere en damasco. Es el místico más grande de los árabes y uno de los más grandes poetas. Sistematizó el sufismo tal y como él la entendía, con la tesis de que todo lo que existe es esencialmente uno (inspiración plotiniana), manifestación de la sustancia divina. Fue el primero en utilizar la expresión “Al-Insân Al-Kâmil (el hombre perfecto), al que definió como un microcosmos en el que se refleja todo lo que hay de superior y mejor en el macrocosmos. El amor es fundamental Se trata de un amor esencial, ontológico, y necesario, y no de un don gratuito de Dios. Sus palabras van más allá del ecumenismo:

Mi corazón es capaz de todas las formas;

El claustro del monje, el templo de los ídolos,

El pasto de las gacelas, la Ka’aba del peregrino,

Las Tablas de la Torah, el Corán

Amor es mi credo, Doquiera que dirija sus pasos

El Amor sigue siendo mi credo y mi fe.”

(Pág. 77, 89, 92)

 

4.-EL SUFISMO, HOY:

  1. a) En el mundo musulmán.

El sufismo sigue siendo muy popular en el islam de hoy a pesar de las persecuciones de los radicales. Por no citar más que algunas escuelas, las más importantes son la Rahmaniya, la Qadiriya, la Senusiya, sobre todo en el Norte de África. Estas escuelas tuvieron un papel importante tanto en la implantación de las colonias, como más tarde en las diferentes alianzas políticas y, en fin, en los procesos de independencia. Sin embargo los nuevos poderes que surgieron con las independencias siempre les sospecharon de colaboracionismo y tuvieron una decadencia momentánea después de las independencia para recobrarla más tarde.

Solo quiero nombrar otras dos que son muy populares: La Tiyania que nació en Marruecos y se difundió en Argelia, y sin embargo ha tenido su gran expansión en África Occidental,  junto con los Muridíes, en Senagal. La obediencia ciega al guía de la tariqa (camino) es una de las características y no habrá candidato político que pueda gobernar sin el acuerdo y la adhesión al jeque. Como consecuencia, también manejan la economía.

  1. b) En Europa y España.

En Europa quiero señalar, solamente como ejemplo de modernización, una tariqa: Al- Alawiya que nació a finales del XIX en Mostaganem (Argelia). Su actual jeque es Jaled Bentunes, que fue elegido como jeque de la tariqa muy joven (25 años). Universitario brillante, escritor y hoy es una referencia en Francia y en toda clase de eventos y encuentros interreligiosos a través del mundo. Mgr. Claverie lo definió como “el prototipo de un islam de diálogo y fraternidad”.

Está muy presente en el campo de la educación y de lo social. Fundó el scutismo musulmán. Colabora en revistas como Témoignage chrétien, Actualité des Religions, Panorama… con temas relacionados con el sufismo y la espiritualidad, la ecología y el papel de la mujer en la sociedad.

Su mensaje coránico es: “Si Dios hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad. Pero Él quiso probaros con el regalo que os hizo. Competid en buenas acciones”.

Termino con la presencia de los sufîs en España. Se calcula que son unos 1 200 repartidos en diversas comunidades como Ógiba, capital de las Alpujarras, cuyo jeque es un bilbaíno, antiguo catador de vinos, y hoy regenta un café “El Baraka” (la bendición)

Un gran número de sufîs españoles pertenecen a la orden naqshbandi, que se remonta a los tiempos de Abu Bakr as-Seddiq, compañero predilecto de Mohammed y su sucesor en el califato. Probablemente la tariqa más numerosa en el mundo. Estos son probablemente los menos intelectuales de los sufîs. Les interesa más el corazón.

La segunda en importancia es la comunidad sufî que se encuentra en Villanueva de la Vera, en Cáceres. Viven de la agricultura, la ganadería, el comercio y la artesanía que son los oficios nobles por excelencia en el Islam. Su jeque es un famoso escultor Cristóbal Martín (Abdul Wahid)

Para terminar el tema del Sufismo no me queda más que hablar de dos realidades inherentes al camino: la casa de reunión o Dergha, donde celebran los jueves y a la caída de la tarde el dhikr o recitación de los 99 nombres de Allah, y también la khadra, un ejercicio de meditación exclusivamente sufî, consistente en entonar cánticos de alabanza a Dios, movimientos de brazos y cuerpo rítmicos. “Esta práctica recuerda el momento en que Dios insufla con su aliento vida a Adam”.

“El sufî cumple con todos los preceptos del islam pero no se queda en ellos; los transciende.”

 

 

 

 

 

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