LEER EL EVANGELIO HOY – Mc 10,35-45

21/10/2018 – Comentarios con Mc 10,35-45

LEER ESA PALABRA EVANGÉLICA

 

Un prefacio a la Biblia – Steiner

 

 Introducción

El cristianismo es el heredero directo del diálogo múltiple con el texto bíblico. Una gran parte de los escritos de Pablo son, por decirlo así, una glosa hermenéutica, interpretativa, sobre lo que se ha trasmitido sobre los dichos y hechos de Jesús.

 

El peso del conocimiento sobre cualquier detalle bíblico es inmenso y sigue aumentando. A pesar de todo, lo que sabemos de la biblia y de las intenciones de los que la compusieron es fragmentario. Existen incógnitas fundamentales sin resolver. Es la más conocida (y a menos) de todas las producciones humanas. Una luz inmensa pero vista como a través de un cristal oscuro.

 

Una sugestiva tradición hasídica sostiene que Dios hizo al hombre de tal modo que pudiera contar historias, en especial sobre el propio Dios.

 

 

¿Es literatura la Biblia?

Los fundamentalistas de cualquier ortodoxia dicen que es una colección de antiguos testimonios en los que cada palabra está directamente inspirada, o dictada por Dios. Un edificio, el santuario de la proximidad de Dios al hombre, donde no se puede quitar un ladrillo o se vendrá abajo.

 

La respuesta contraria: el AT es un conglomerado de mitos, fábulas, leyendas, códigos legislativos, tratados morales, literatura erótica, textos litúrgicos y rituales, crónicas históricas con intención política, sagas tipológicas, hilvanados de manera más o menos contingente, en el transcurso de siglos, en escenarios sociales y éticos totalmente diferentes y por multitud de manos. Este montaje abunda en absurdos, contradicciones intrínsecas, ferocidades arcaicas, repeticiones, desigualdad de talento… la idea de la autoría divina es ridícula. Es un material mundano, pertenece del todo a nuestro mundo, a nuestra imaginación.

 

¿Puede darse una postura intermedia? Heidegger plantea un momento en la evolución del lenguaje, antes del racionalismo. Los primerísimos poetas pensadores hablaron el mundo con una verdad y una nunca ocultada vulnerabilidad hasta la médula de la vida que solo un pequeño número de poetas supremos ha repetido después de ellos. Es una idea seductora, pero indemostrable. La Biblia, aun siendo de excepcional calidad e impacto, es un libro entre los libros. Newman decía que en tales cosas el misticismo comienza en neblina y acaba en cisma.

 

¿Pudo haber grados de audición, de una concentrada escucha interior en medio de silencios ya no accesibles a nosotros, tan intensos como para dotar a la conciencia de una inmediatez con la metáfora, con la imaginería, con lo que he denominado la presencia real del significado, le hecho de que éste tome cuerpo, después inaccesible? La creencia judaica de que Elías fue el último hombre que miró a Dios cara a cara… ¿Quién es el que oscurece el consejo con palabras sin conocimiento? Job 38,2. No sé cómo sería el hombre o la mujer que planteó esa cuestión y que pregunta dónde estaba yo cuando las estrellas matutinas cantaban a coro Job 38,7 o cuando la lluvia tenía padre Job 38,28

 

La biblia hebrea es la que más interroga al hombre.

 

 

Escritos en el tiempo

El primer texto de la Biblia Jue 5,4-5 podría datarse en el siglo XI, e incluso en el XII aC.: Cuando saliste de Yeir, oh Yahvé, cuando te marchaste del campo de Edom, la tierra tembló, y los cielos destilaron, las nubes gotearon agua. Las montañas se fundieron (fluyeron) delante de Yahvé, incluso el Sinaí, delante de Yahvé Dios de Israel.

 

Las largas genealogías, en las que se quiere estirar hacia atrás la presencia del pueblo elegido; la atribución de nombres a personas y lugares (Gen 32) que dan propiedad de la tierra y continuidad a su posesión, un esfuerzo de autoidentificación, Israel reclama su legitimidad desde la noche de los tiempos y quiere anclar su pasado nómada, anónimo, con los topónimos de la tierra prometida. Los nombres expresan su parentesco con el todopoderoso, la marca de Israel. Las genealogías y la atribución de nombres recuerdan la hazaña edénica de poner nombre al Edén, un mundo que el hombre no ha creado y que nunca dominará del todo.

 

En todo caso, hasta el siglo VI o VII aC. no se tiene noticia de esos textos escritos en hebreo en rollos de pergamino. Tenemos fragmentos del II o III aC. En todo caso la composición del AT, tal como lo conocemos, no es anterior al año 859 aC.; las inclusiones tardías, como Zacarías o Daniel se habrían escrito hacia el 168-150 aC. Luego, en los nueve primeros siglos de nuestra era, bajo una presión más o menos tangible de las prácticas cristianas, se revisó y transcribió el texto consonántico tradicional hasta la versión que hoy se conoce.

 

Con la dispersión de las comunidades judías por el mundo helenístico, se hizo imperiosa la traducción al griego. Se hizo (Septuaginta) en el siglo III aC para las comunidades grecohablantes de Egipto. Cuando el NT cita al antiguo, se suele utilizar esa variante. Es como el puente entre el judaísmo y el cristianismo. En el siglo III Jerónimo produjo la Vulgata, una traducción en latín imperial de la Septuaginta.

 

Luego los intrincados caminos, la lucha contra los significados y los hallazgos, el control oficial ante las sucesivas traducciones vernáculas… Tantas versiones.

 

Por el genio mismo del idioma hebreo clásico sus palabras tienen una riqueza posible de interpretaciones sin parangón en ninguna otra lengua escrita. El mismo grupo consonántico, con diferentes vocalizaciones, puede ser interpretado en sentidos completamente distintos. Hay una multiplicidad de presuntos significados, de implícitos giros y juegos de palabras. Una palabra bíblica late, por decirlo así, dentro de un aura de significados concéntricos y ecos. Su peculiaridad sintáctica supone importantes consecuencias hermenéuticas.

 

El ejemplo de Dabar, que puede significar: cosa, hecho, objeto, acontecimiento, pero también dicho, mandamiento, revelación. Aparece por primera vez en Gn 11,1, donde se traduce engañosamente como logos o verbum. Dabar, en su pleno sentido discursivo se desarrolla en torno a Babel y es allí abortado. Desde entonces la humanidad parlotea en una infinidad de lenguas cerradas, mutuamente incompresibles, devarim.

 

Babel. Migdal no es una torre. Es un objeto grande, o elevado, que tiene su cabeza en los cielos. Muy probablemente podría ser un ídolo gigante. Hacer significa la creación de la torre y la creación divina, de ahí la blasfemia. Balal, significa mezclar, confundir, dispersar, pero también destruir.

 

Fijémonos en el episodio Ex 32-24, resumido en Num 14-15. Moisés suplica a Dios que no castigue al pueblo, vayehal, pero eso significa también liberar de. Moisés libera a Dios de su voto de castigo. Y el Señor se arrepintió… La puerta del diálogo y la persuasión sigue abierta aunque no nos demos cuenta.

 

Una parábola afirma que la transcripción errónea, al dictado del Señor, de una sola consonante inició en el universo la grieta por la cual se ha abierto paso todo mal, todo sufrimiento y toda injusticia. El cristianismo neoplatónico discrimina entre la palabra y el espíritu, atribuyéndole a éste cierta independencia respecto al texto escrito. El judaísmo bíblico no conoce esta separación. La palabra es el espíritu. La letra es el significado, cada alef tiene en sí algo del aliento de Dios. Proverbios 18,21: la muerte y la vida están en poder de la lengua.

 

 

Biblia cristiana – Biblia judía

La idea del AT es puramente cristiana, para los judíos no existe. En la Biblia hebrea se atribuye carácter sagrado a la Torá o Libros de Moisés. El resto del canon vino mucho después. El NT existe en estrecha dependencia de ella, pero eso no preocupa a los judíos. Es el cristianismo de Pablo y de Juan el que se esfuerza en convertir las Escrituras hebreas en prefiguraciones de la venida y kerigma de Jesús.

  • El árbol de Adán será la cruz
  • El cruce del Jordán por Israel será el bautizo de Jesús
  • Tres días de Jonás en el vientre de la ballena será la sepultura de Cristo
  • El Siervo sufriente de Isaías es la prefiguración de Jesús

El cristianismo se presenta como el cumplimiento proclamado de la voluntad de Dios que se cumple en Jesús, nacido de la casa de David.

 

Esta prefiguración cristiana influye en la traducción del AT, lo contemplan como parte integrante del NT. Su inflexión del hebreo y del griego va encaminada a un significado del futuro. Como en el ejemplo de una virgen que da a luz a un niño mesiánico; la palabra hebrea significa solo mujer joven. De este modo ha venido a ser casi imposible que el lector general de la versión autorizada (o de cualquier AT y NT cristianos) comprenda la naturaleza del texto original, vea la Biblia hebraica en su abrumadora autonomía y extrañeza, oiga en ella, no el preludio a la promesa de salvación en el Hijo de Dios y a través de él –un concepto incomprensible para el judaísmo-, sino la promesa, con frecuencia opaca, de una escatología mesiánica ni gentil ni griega. Este texto es tan diferente al cristiano como el desierto de Judea a la plaza del Vaticano.

 

 

Algunos textos fundamentales

Veamos el Génesis, que se ha tenido como un relato tradicional. Es difícil que haya un texto más híbrido y en determinados aspectos más enigmático. Se ha distinguido en él cuatro o cinco niveles de redacción.

  • Y – utiliza el nombre Yahvé y un monoteísmo antropomórfico ampliamente inspirado en etimologías y topónimos
  • E – se refiere a Dios como Elohim y prefiere Jacob a Israel cuando escribe sobre el patriarca.

Son los más antiguos de los diversos autores del Pentateuco.

  • D – al denominado deutoronomista se la tribuye una antigüedad entre 722 y 621 aC. y es quien revisa el material arcaico para eliminar las representaciones antropomórficas de Dios. También habría depurado los textos antiguos de sus restos politeístas. A pesar de la purga subsisten claras huellas de un panteón híbrido, sobre todo en determinados Salmos.
  • S – redactor sacerdotal en la crucial época de la revisión histórico-legal posterior al exilio de Babilonia 568-536. Habría insistido en la trascendental importancia, para el judaísmo, del Templo de Jerusalén y de los ritos de purificación que se relacionan con él. En una ciudad, por decirlo así, re-consagrada, es un escrupuloso constitucionalista y buscador de precedentes. Trata de ensamblar y de hacer coherentes la historia, la legitimación de la comunidad renacida y de sus prácticas rituales heredadas y en parte opacas. De manera excepcional en el judaísmo, S tiene alto de teólogo. Es él quien encuentra términos específicos para los trascendentales atributos teofánicos y teológicos del acto de la creación divina. Los primeros estratos del Génesis son tal vez obra suya.
  • H – algunos exegetas han añadido esta fuente.

 

Los resultados de esta compleja estratigrafía son evidentes en el texto, con repeticiones en diversos lugares y contradicciones. Gn 2,4 inicia una versión alternativa del proceso de la creación. La historia de José o la aparición de Mequisedech muestran bruscos cambios de lenguaje y estilo. En G 5 se unen diversos estratos.

 

El Éxodo dota de poder a Israel. La larga marcha de un pueblo esclavizado hacia una tierra, que es preciso dominar, para alcanzar libertad e identidad nacional. Resuenan ahí muchas otras colonizaciones posteriores de la humanidad, de Nuevo Mundo, o de conquistas mesiánicas marxistas. Moisés encarna al judaísmo en su cumbre, en su visión colérica, sus diálogos directos con Dios, aplacando motines de su pueblo, las constantes transgresiones que le impiden entrar en la tierra prometida… la condición psicológica, histórica y moral de los judíos hasta hoy. En la vida de Moisés el judaísmo encuentra su espejo lleno de reproche y la luz de algo divino. Está la paradoja de la elección por parte de Dios de este pueblo, solo de este pueblo, para su especial y aterradora atención y asume su dialéctica de orgulloso sufrimiento.

 

Pero no se sabe nada fiable del origen del pueblo que había de surgir como los israelitas. Su aparición en el Néguev, en Trnasjordania, o en la montañas del centro de Judea, tuvo lugar a finales del XIII o principios del XII aC. El monarca egipcio implicado en la emigración de Egipto pudo ser o no Ramsés II. El viaje que se narra en los libros de Moisés es totalmente inverosímil. Algunos han negado toda categoría de hecho histórico al Éxodo. Esto también es inverosímil. El núcleo de recuerdos que hay en el fondo del relato es, podríamos decir, radioactivo, posee una energía inextinguible. Es Moisés humano y más que humano…

 

Lo que desconcierta al lector actual de Ex, Lv, Nm y Deut es la disparidad del material. El caldero hierve de mitos, leyendas, narraciones folclóricas, remotas volutas de recuerdo histórico y una verdadera masa de prescripciones rituales y legislativas. La Torá contiene algunos de los episodios más primitivos y atropomórficos de cualquier literatura sacra (Ex 4,24-26; 33,21-23). Relatos maravillosos (paso del Mar rojo, la adoración al Becerro, la oposición a la misión de Balaam) alternan con capítulos pedestres. Se yuxtaponen escenas del salvajismo primitivo (Nm 25) junto a declaraciones y exposiciones éticas de una abstracción y exigencia inigualables (Diez mandamientos y Ley mosaica de donde procederá el Sermón de la Montaña). Para muchos, las interminables minucias sobre las ordenanzas en vestimenta, alimentación y liturgia del Lev y Deut rozan lo ilegible. Pero son estos largos y puntillosos códigos de conducta, de sexualidad, de posesión de tierras, de oración, lo que ha asegurado la milagrosa supervivencia de los judíos y del judaísmo. La observancia de esas prácticas, incluso cuando la creencia teológica se tambalea, ha guardado y transmitido, en las más adversas condiciones, de una generación a otra, una identidad, un contrato con la supervivencia.

 

A pesar de su textura híbrida y de sus fracturas de voz el Pentateuco despliega su magia. Ex 3,14: Yo soy el que soy. Una tautología intraducible: yo soy lo que soy; o yo soy / yo soy, que sale de la zarza ardiente. Es la raíz del monoteísmo de Israel y del islam. Los mandamientos que emanan de ella impulsan la huida de Egipto y el tortuoso viaje.

 

Josué y Jueces condensan una serie de acontecimientos históricos hasta ahora indescifrables. Josué es el libro menos atractivo, registra la arrogancia y la crueldad de las tribus, rebosa maledicencia y triunfalismo. Jueces tiene dos relatos fascinantes. El de la hija de Jefté y el de Sansón y Dalila.

 

1-2 Samuel, 1-2 Reyes, junto a Esdras y Nehemías son históricos, en un cierto sentido, pero imposible de comprobar. Aspiran a contar la historia de Israel desde Adán hasta la segunda visita de Nehemías a Jerusalén, 432 aC. Una y otra vez los compositores y redactores organizan sus materiales que modo que ejemplifiquen las simetrías entre la vuelta de Israel a la idolatría y los dioses extranjeros con el consiguiente castigo impuesto por Yahvé. Un tema en relación con la primacía del Templo de Jerusalén, el establecimiento de la ciudad como centro regio y ritual de la fe judía. La biografía de David desde el momento de Goliat y el lamento por Jonatán (no superado en poesía alguna) hasta el asesinato de Absalón y la muerte del propio rey David no se parece a ningún otro estudio de la vida procedente de la Antigüedad o quizá posterior a ella.

 

Los Salmos sería una compilación de diversas manos y fechas de un himnario destinado al Segundo Templo, 521 aC., la variedad de los materiales es considerable. Voces nacionales y personales, esa apasionada conversación con Dios que distingue al judaísmo.

 

El libro de Prov es otro collage. Una especie de manual de conversación para el judaísmo postexílico. Probablemente recopilado en el siglo V aC. incluye mucho material anterior, incluso de antes de la monarquía. Persigue un ideal de humanismo religioso, de integridad moral e intelectual en la búsqueda de Dios. La crítica de la riqueza, ya en los Profetas, es ahora drástica 16,15; 22,1; 18,23. Lo más fascinante es la insistencia en el ambiguo poder de las palabras 18,21; 26,5; 26,23. En el mundo antiguo, tal vez solo Esquilo tuvo una conciencia tan cáustica del doble filo que posee la naturaleza de la expresión hablada.

 

El Eclesiastés, Qohelet, es nuestra gran incógnita. Parece compuesto en el III aC. Algunos identifican hasta cuatro plumas diferentes; otros, solo dos. Tal vez sea el único caso en el AT en la que la posibilidad de contacto con el pensamiento filosófico griego, con el de los escépticos y los cínicos, parece razonable. Aparentemente parece una lucha entre la vanidad de todo y la pietas de una vida hacia el interior. Pero se expresan muchas dudas por el temor a la muerte o a una justicia suprema. Podemos considerar que Elohim es omnipotente y benévolo, pero está fuera del alcance de nuestro pensamiento. El diálogo en el seno del judaísmo se interrumpe. A veces no está lejos de la cumbre de Job.

 

En Cantar de los Cantares, o de Salomón, está compuesto de elementos orales arcaicos; podría datar de 450-400 aC. La sexualidad se desborda.

 

La pronosticación, la adivinación, la buenaventura, los oráculos, son endémicos en el hombre y en la sociedad. Moran en los usos de los futuros verbales. Los instrumentos de previsión van de las hojas de té a la astrología, de la geomancia o la lectura de las líneas de la mano, a la previsión del tiempo… Pero aunque la profecía es universal, los profetas de la Biblia hebrea constituyen un fenómeno singular.

 

Estos libros llevan a un clímax de exigencia ética e intimidad el diálogo entre Dios y los judíos, entre la eternidad y el tiempo tal como lo experimentamos. De Samuel a Malaquías el antiguo Israel espíritus humanos inmediatamente informados, compelidos por el aliento del Todopoderoso, moralistas visionarios, vigilantes en la noche, personas que reclaman justicia social cuyos mensajes trascienden totalmente el judaísmo. Entran en conflicto con la realeza pecadora o el legalismo y las hipocresías de la clase sacerdotal dominante. A menudo objetos de aborrecimiento en su propia época, los profetas continúan exasperando el sueño de la conciencia humana (que Hitler afirmó que era una invención judía). En los profetas tienen su origen las dos principales herejías del judaísmo: el cristianismo y el socialismo utópico o comunismo. Al convertirse en una ecclesia burocrática, políticamente comprometida, el catolicismo romano se unirá al partido de los reyes y sacerdotes, eso hará que muchos se cuenten en el partido de los profetas.

 

Isaías fue, al parecer, un personaje del siglo VIII aC que vivió en Jerusalén. Los capítulos 40-66 se consideran un añadido al núcleo original. Este segundo Isaías ha sido considerado como la voz más vigorosa y conmovedora de la experiencia occidental, incluso mundial. Pensador-poeta en el exilio, o poco después de éste, aspira a devolver la esperanza a su destrozado pueblo. En el siervo sufriente los compositores de los Evangelios y del cristianismo paulino encontrarán su fe. Es la promesa de paz universal, del león tendido junto al cordero, lo que continúa justificando y burlando al mismo tiempo nuestras gastadas esperanzas. Mientras la humanidad persista en la irracional lógica de los tiempos verbales futuros, apelando a mañana, estos pasajes de Isaías serán sus talismanes.

 

Las profecías de Jeremías, redactadas por amanuenses, se atribuyen al siglo VII o Vi aC. Se considera que Jeremías es un personaje real de Anatot, en el territorio tribal de Benjamín. Son las proclamaciones más feroces sobre el Israel idólatra, el Señor clama maldición y aniquilación. A Jeremías se le da muerte, ninguna sociedad lo soportaría. Hay versículos en el epílogo, en las llamadas Lamentaciones, que no se pueden leer después del Holocausto, 5,2 y 10.

 

De los profetas mayores, Ezequiel es, más que cualquiera, el del exilio, su llamada profética se da en Babilonia, el 593 aC. Según una tradición también él fue asesiando. Es un libro de una maestría muy personal. Algunos han defendido la existencia de influjos orientales en su cosmología e imaginería apocalíptica. El profeta se siente oído, pero no escuchado, pero ese aislamiento está contrapesado con la proximidad de Yahvé. Éste ordena al Hijo del hombre que coma el rollo donde están escritas las revelaciones, ingerir la palabra divina. Para el cristianismo la visión de Ezequiel de la resurrección de los muertos, de la reunión de sus huesos, resultó providencial.

 

No hay nada menor en los Profetas menores, excepto su concisión. Son formidables en variedad y método. Unos textos que se extienden de mediados del VIII a la época posbabilónica. En Oseas, situado en el VIII aC, la integración entre autobiografía y alegoría es única. Joel, un autor posterior al exilio, se inspira en el estilo y tono antiguo de la profecía. Amós es el más antiguo (hacia el año 750 aC. o antes) de los libros proféticos y el primero que se relaciona con un individuo. Es una de las cumbres del AT, en él se perfila una personalidad titánica, con una fiereza jamás superada. Del último capítulo de Amós el sionismo y el Estado de Israel toma su validación 9,14.

 

Jonás es breve y rico en interpretaciones. Tiene un humor que no abunda en la Biblia. No es una profecía, sino la leyenda de un profeta. Se lo suele situar en el siglo III aC. Miqueas procedía seguramente de las montañas de Judea y era contemporáneo de Isaías. Nahúm es una miniatura lúgubre. Tres capítulos se centran en la caída de Nínive, 612 aC. Habacuc es un interrogador de Dios. Plantea sus preguntas durante la invasión babilónica 609-598 aC. Sofonías también entabla un diálogo con Dios. Presagia la destrucción final de Jerusalén 587-586 aC. Pero esa catástrofe traerá un nuevo comienzo. Y en ese renacimiento están las visiones de Ageo, cuya profecía se fecha en 520 aC.

 

El libro de Daniel aunque se sitúa antes de los doce profetas, es el más tardío de los textos del AT. Se puede fechar en el 164 aC. Está dirigido a los judíos helenizados y cultos, pero también se lee en Qumram, en los campamentos celotes radicales a orillas del Mar Muerto.

 

 

 

LEER ESA PALABRA EVANGÉLICA

 

Mc 10, 35-45

 Se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir. Les preguntó: ¿Qué queréis que haga por vosotros? Contestaron: Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Jesús replicó: no sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que me voy a bautizar? Contestaron: Podemos. Jesús les dijo: El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con el que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado. Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.

Jesús, llamando a los Doce, les dijo: Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos.

 

 

De nuevo queriendo ser los primeros

Recordaremos esta misma escena en el evangelio de Mateo 10,35 que está escrita de otra manera. Aquí los hijos de Zebedeo se presentan como manipuladores, quieren que les firme un cheque en blanco: Haz por nosotros lo que te pidamos: allí es su madre la que entra en escena pidiéndole un favor para sus hijos. De todas formas, que pidan esas posiciones de honor quizá no sea tan sorprendente cuando un poco antes Jesús había afirmado que los últimos serán los primeros en el reinado de Dios. Los discípulos, anclados en sus términos religiosos hebreos, aparecen siempre en Marcos sin acabar de comprender el significado nuevo de los conceptos de Jesús.

El cáliz o la copa es una metáfora para la porción que le toca a uno en la vida, lo que a uno le han dado de beber, bueno o malo. Puede tener significados antagónicos: la copa de la salvación Sal 116,13, o, por el contrario, el cáliz envenenado de la ira del Señor, el castigo divino Sal 75,8; Is 51,17.22, etc. A veces se dice que el inocente puede tener que beber una copa de sufrimiento inmerecida Jr 49,12. Por eso Juan Crisóstomo parafrasea este pasaje: Habláis de honores, pero yo aludo a luchas y a trabajo duro; no es tiempo de recompensas, sino sangre, batallas y peligro. Mientras en los capítulos anteriores la tormenta escatológica parecía incapaz de afectar a los seguidores de Jesús y mucho menos a este mismo (4,35-41; 6,45-52), el Maestro habla ahora de verse abrumado por el diluvio de la muerte, y de sus discípulos que se hunden con él. Esa palabra bautismo puede utilizarse también como la inmersión del pueblo en varios tipos de males; a veces el agua y el diluvio se despliegan de una manera similar Sal 42,7; Is 43,2.

Sin embargo, para la comunidad marcana el sentido figurado y escatológico de la copa y el bautismo, referidas al sufrimiento inminente, estaría recubierto por un sentido sacramental. Los seguidores de Marcos beben la copa del Señor en la comunión y proclaman así su muerte hasta que venga 1Cor 11,26 y también comparten esa muerte en un sentido profundo, sacramental, por el bautismo Rom 6,3. Al releer esa pregunta de Jesús a Santiago y Juan[1], les vendría a la memoria que esos sacramentos reflejan la tribulación que experimentan y que Jesús había soportado antes que ellos. Finalmente, Jesús prescinde de clasificar los logros espirituales de sus discípulos y sus futuras posiciones en la época escatológica y desvía la cuestión a Dios[2].

 

La cuestión del servicio

El enojo de los diez discípulos restantes ante la tentativa de Santiago y Juan de acaparar protagonismo da pie a la segunda parte de la conversación. Jesús, al sentir esta irritación, llama a los demás y vuelve a tratar temas que ha tocado recientemente en el relato: el último será el primero y el modo de hacerse importante es convertirse en el más humilde de todos 9,35; 10,31. Invierte el modo en que se mide la grandeza del mundo y muestra la manera con la que se consigue en el reinado de Dios. La clave es: No es así entre vosotros.

Esta idea de la grandeza verdadera se radicaliza al representarla con vocablos relacionados con la esclavitud. Para la gente libre en el mundo grecorromano, había pocos horrores peores que caer en la esclavitud, una degradación del estatus relacionada no por casualidad con la muerte, tanto en nuestro texto 10,45b como en Flp 2,7-8. Esclavo o siervo pertenecen al mundo de la esclavitud, aunque un liberto u otro siervo libre pudiera ser de vez en cuando diácono/servidor. La idea de que un mandatario deba ser esclavo de su pueblo no existe fuera de la esfera cristiana. La servidumbre y la soberanía son opuestos lógicos, mientras que este pasaje demanda que la primera es el camino para la segunda. Cómo la esclavitud puede conducir a la exaltación alude a los textos de Dn 7,18.25-27; 12,1-3 y también a Is 52,13; 53,12; en definitiva una fusión de la figura daniélica del Hijo del hombre con el Siervo sufriente de Is 52-53. Un tema que también retomará Filipenses 2,5-11: tomando la forma de siervo… obediente hasta la muerte… por lo que Dios lo exaltó y le dio un nombre sobre todo nombre.

La palabra rescate se usaba para designar las sumas pagadas en asegurar la libertad de prisioneros de guerra, esclavos y deudores. El contexto más relevante era el de la esclavitud. A veces el rescate de un esclavo podía consistir en una persona que sustituye a otra en la servidumbre, como dice un escritor cristiano del primer siglo: Sabemos que muchos entre nosotros se han entregado a sí mismos a la esclavitud para liberar a otros. Puesto que estamos tan cerca del pasaje anterior con el diálogo acerca de la riqueza y la vida eterna 10,17-31, citemos la relación de riqueza, rescate y vida eterna en Sal 49, 8-10: En verdad no hay rescate válido por uno mismo, ni pago a Dios como rescate por su vida. Es tan alto el precio por la vida, que jamás podrá pagarse. ¿Acaso podrá uno librarse de la muerte y vivir perpetuamente?

Rescate por muchos/todos. En textos semíticos muchos, tiene a menudo el sentido global de todos, como en el texto de Is 52,13-53 (el siervo justo del Señor, que expone su alma a la muerte para expiar la iniquidad de muchos), la base del versículo presente: el paralelo entre llevó el pecado de muchos 53,12 y ha cargado sobre él la iniquidad de todos nosotros 53,6. Así también el paralelo de 1Tim 2,6; que se dio a sí mismo en rescate por todos. Pero hay quien opina que ese muchos, se refiere a la comunidad electa y no a la humanidad en total, creen que esos términos muchos… últimos que se harán los primeros parece ser la comunidad cristiana perseguida. En todo caso, el servicio a los demás es implícitamente un correlato del servicio a Dios.

[1] Hay una tradición segura que atestigua el martirio temprano de Santiago, que ocurrió entre el 42 y 44 dC, Hch 12,2, y que probablemente era conocido por la comunidad marcana. En cambio, Juan parece que murió durante el reinado del emperador Trajano, del 98 al 117 dC, según cuenta Ireneo, es decir más o menos una generación después de que se escribiera el evangelio de Marcos. Quizá la profecía se refería al sufrimiento y el rechazo, no solamente a la muerte.

[2] Todo este pasaje invoca constantemente el libro de Daniel, como ese texto que asegura que el control ejercido por Dios sobre los reyes sirve a la finalidad de que sepan los vivientes que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y lo da a quien le place y pone sobre él al más humilde de los humanos Dn 4,17.