Escribo esta crónica durante la Semana Santa. Llevando el mensaje de Jesús Crucificado y Resucitado de comunidad en comunidad. Como lo hicieron otros misioneros que nos precedieron. Entre ellos los jesuitas que surcaron este río Napo hace varios siglos.

Voy a apoyarme en el magnífico libro de nuestro amigo Miguel Ángel Cabodevilla, titulado Coca. La región y sus historias. Sobre todo, en los capítulos 3 y 4.

 Como lo hicieron en Paraguay, los jesuitas «impusieron las reducciones (unidad territorial creada para agrupar en centros urbanos a la diversa y dispersa población indígena) con el objetivo de expandir la evangelización”. ¿Y para qué también? «Para frenar a comerciantes y encomenderos… Los indígenas perdían libertad, pero adquirían herramientas de metal». Lo uno por lo otro.

Un religioso veterano afirmaba: «Sin los dones de hachas y cuchillos no se hace nada y, con ellos, se obra más que con las escopetas y estruendo militares».

 Aquellos indígenas, a veces, «se resistían a la puntualidad, al aseo, a las horas de doctrina». Sin embargo, vivían protegidos de la codicia de los esclavistas portugueses, amparados por la seguridad que ofrecían los jesuitas.

 Cuando en el año 1767 los jesuitas son expulsados, el jesuita vasco Uriarte estaba aprendiendo la décimo tercera lengua indígena. Pues bien, Uriarte ya expulsado, escribió: «Convenía poner el empeño en los niños y con los adultos disimular mucho y regalarles cuanto pudiere». ¡Ojo al dato!

 Estos hechos históricos de ayer nos hacen pensar. Nos podemos preguntar:

  • ¿Qué método hemos de utilizar hoy en la evangelización de culturas diferentes a la occidental?
  • ¿A qué tipo de esclavitud están sometidos ahora los indígenas de la Amazonía?
  • ¿Cómo conjugar la seguridad con la libertad?
  • ¿Los indígenas se acercan a nosotros sólo porque les damos algo material?
  • ¿Cuántos han intuido la liberación que ofrece JESÚS con su vida, mensaje, muerte y Resurrección?
  • ¿Qué tipo de Pastoral llevamos con los niños y adultos?
  • ¿Intentamos tener la actitud de la escucha para aprender sus valores culturales?

 Recordando a tantos misioneros que vivieron por estos lares (jesuitas, franciscanos, josefinos, capuchinos…) y admirando a muchísimas personas generosas de este mundo mundial, dejo estas frases sabias:

El que ama se hace humilde. Aquellos que aman, renuncian a una parte de su narcisismo.

(Sigmund Freud).

 

 Shuk punchakama.

 

 Jesús Eugenio Jáuregui Arbizu

Misionero  Capuchino