Río Napo, 27 de febrero de 2024.

 

 

Estoy con Manuel Feijó. Un excelente compañero capuchino. 4 días en la comunidad de San Vicente. A dos horas de Nuevo Rocafuerte. De misión itinerante. De casa en casa, puerta a puerta.

Nos hospedamos en casa de Darwin C. y su esposa Corina P. Del lindero de Sinchi Chikta al de Wiririma visitamos a 25 familias. Y de Centro Okaya hasta Puerto Quinche a 20 familias. Un rato nos desplazamos en motor peque peque (motor peruano adaptado de una moto bomba al que le colocan un largo tubo en cuyo extremo va la hélice). Consume poca gasolina. Es muy popular.

Y, sobre todo, vamos caminando. Es el método antiguo misionero. De casa en casa. Lentamente. Slowly. Sin consultar el reloj. ¿Quién dijo «prisa”? 

Los 4 días nos acompañaron los catequistas D. C. Y L. S. Con paciencia nos guiaron a cada familia. Ambos se han ganado la confianza de la comuna. 

Se ha extendido una fuerte epidemia de gripe con tos y fiebre. Pusimos «pecho a la bala» cada vez que subíamos las escaleras de las viviendas. Utilizamos como antídoto el limón y el jengibre.

Un rato de conversa sosegada, un momento de oración y la bendición de la casa incluido el gallinero. Esa era la pauta que seguimos. Y escuchar, escuchar mucho. Intentando no juzgar. 

Donde viven D. y C. no ha llegado el agua tratada. Bebimos el agua proveniente de la lluvia y nos bañamos en el río Napo, color chocolate. Como hace la gente de ese sector.

Había mucha arenilla o jején. Es un insecto pequeño que se encuentra cerca de los ríos o arroyos. Se alimenta de sangre. Su picadura produce un corte en la piel fácil de infectar con el rascado. 

Nos regalaron abundante chicha de yuca, chonta muyu, carne de sajino y de wangana. ¡Bendito sea Dios!

Con el presidente de la comunidad conversamos respecto a la posible venida de la compañía petrolera. Es importante estar preparados aprendiendo de la experiencia de otras comunidades.

Nos encontramos con una joven que dice que le molestaba el espíritu maligno, le silbaba y metía ruido en el techo.

Cuando le pregunté si tomaba trago junto a su compañero, contestó que sí.

Una persona me pidió confesarse. Lo hizo con una unción especial. Es uno de los mayores tesoros de la Iglesia Católica. El sacramento del perdón: auténtica medicina.

Percibimos en algunas personas una ternura subterránea mezclada con una infinita discreción. Volvimos a Nuevo Rocafuerte con el corazón suavizado. 

Al sentarme para escribir esta sencilla crónica me acordé de estos dos autores:

  • Maestro Eckhart (dominico alemán + 1328): «La hora más importante siempre es el presente. La obra más necesaria es siempre el amor”.
  • Jesús Montiel (Granada 1984): «Escribo lo que veo, y lo que veo me parece milagroso… El mayor tesoro, la vida, está desenterrado. Y sin embargo, qué pocos lo encuentran. Lo esencial es el amor, que conduce a una vida sencilla”.

Como dicen los alcohólicos anónimos: «me identifico». 

 

Llakishkawan. Con afecto. 

 

Jesús Eugenio Jáuregui Arbizu 

Misionero Capuchino