IMÁGENES & SIGNOS
Como recordamos los cristianos en el tiempo de Pascua, vivir en la fe es una peculiar manera de interpretar la existencia humana. En lenguaje pascual: una manera específica de oír y ver. Según escribe san Juan, los evangelios son libros para ese aprendizaje de percibir y comprender la realidad al estilo de Jesús, más allí del simple mirar a la superficie de las cosas.
Los evangelios son un viaje de iniciación, de aprendizaje. Hacia el pasado, para reconocer las circunstancias y significados auténticos de la vida de Jesús, mas también hasta el presente, donde sigue vigente en nuestro tiempo esa capacidad que desplegó Jesús entre los suyos para hacerles sentir la profundidad de lo humano. En los dos tiempos del viaje, ayer y hoy, nos ayudan las imágenes y palabras de esos textos, se convierten en signos.
Una palabra ésta muy querida para el evangelista Juan y su comunidad cristiana. De manera que a su escrito se le suele llamar el Libro de los signos. Porque muestra que las actuaciones y palabras de Jesús no acaban en sí mismas, sino que remiten a otra realidad. De alguna manera hacen visible y accesible un trasfondo más amplio y misterioso. Son puertas que se abren a significados que no están patentes en una primer mirada, pero que Jesús les hizo y nos hace percibir. Tal es el poder de la fe, hacernos presentir lo que no es evidente.
El signo no se refiere a los milagros, aunque esa señal suele estar en su interior. El milagro suspende las leyes naturales, deslumbra tanto que puede ocultar esa tenue luz del signo. Eso que está más allí de la evidente realidad, lo que sugiere otra cosa. El eco del mar en la caracola.
Esta pequeña exposición es un muestrario de imágenes evangélicas que escenifican palabras, que insinúan y recuerdan signos. Nos quieren hacer capaces de maravillarnos ante lo nunca sabido del todo. Ante lo que siempre tenemos por descubrir.
